miércoles, 10 de octubre de 2012

Telemétricas VS SLR


A lo largo de los años, muchas personas me han preguntado, que cámara es mejor, refiriéndose al fabricante de la cámara y lo cierto es que, jamás les respondo con lo que quieren oir. Lo siento, pero no hay una respuesta fácil y concreta, para esta pregunta. No saben que juegan con fuego, porque la respuesta puede convertirse en unas cuantas horas de charla, muestreo y unos cuantos cafés.

Otros tantos, al verme detrás de una cámara de visor directo, al no estar acostumbrados a ellas, me preguntan que tipo de cámaras son mejores, si éstas o las SLR (también conocidas como "reflex"), pero sintiéndolo otra vez, nunca respondo con lo esperado y tampoco sabes que corren el mismo peligro que con la pregunta anterior.

Como que a través del blog, ni puedo alargarme horas y horas, ni se pueden tomar cafés, voy a tratar de resumir y ser lo más objetivo que pueda, aunque esto va a ser lo más difícil y voy a tener que pedir disculpas por anticipado.

Veamos algunas ventajas y algunos inconvenientes, de las cámaras de visor directo.

Antes de todo, me gustaría comentar, que yo llamo “cámaras de visor directo” a las cámaras que muchos llaman “telemétricas”, pero no todas las cámaras de visor directo, tienen telémetro y por lo tanto, no podemos llamarlas “telemétricas”.

Carencia de espejo.
Una de las principales características de estas cámaras y una de sus mejores bazas, es la ausencia de espejo y de mecanismos móviles, para poder previsualizar la imagen.

Precisamente, al contar con un visor óptico directo, totalmente independiente del objetivo montado. Esto se traduce en una disminución del peso total de la cámara, de las vibraciones que produce el espejo y su mecanismo, así como la posibilidad de ver la imagen en todo momento, sin interrupción. Esto último es muy valorado por algunos fotógrafos, que les gusta controlar la imagen en todo momento y no perder nunca la visión de la imagen.

Los visores directos, suelen ser muy luminosos y como he dicho antes, son independientes del objetivo que montemos en la cámara. Esto puede ser muy gratificante, cuando se usan objetivos de focales muy largas, poco luminosos, que con una cámara SLR, nos haría bastante tediosa la tarea de enfocar.

Al no previsualizar la imagen a través del objetivo, como ocurre en las SLR, cuando se usan filtros de color, tanto con el fin de variar el contraste de la imagen en blanco y negro, como para corregir la temperatura de color, cuando usamos película en color, el filtro no nos va influenciar en la imagen visualizada por el ocular. Cuando se usan filtros de variación del contraste, para película en blanco y negro, de alta gradación, cómo los rojos, verdes o naranjas, lo cierto es que se agradece el filtro no altere la visualización de la imagen, a través del visor.

Esta carencia de espejo móvil y de su mecanismo, hacen que el disparo de una cámara de visor directo, sea suave y sutil como la seda. Esto se traduce en una presencia más discreta de nuestra cámara y se convierte en algo mucho menos agresivo, para el sujeto fotografiado.

A todo lo anterior, hemos de sumar, que suelen ser cámaras mucho más ligeras, pequeñas, manejables, fáciles de transportar y discretas.

Inconvenientes.

Por muy bien que esté construido el telémetro de la cámara de visor directo, es muy susceptible a provocar reflejos que hacen perder la capacidad óptica de enfocar, porque desaparece la imagen virtual, necesaria para enfocar.

Si queremos usar un filtro polarizador, primero hay que visualizar la imagen, a través del filtro polarizador y del visor, para luego, montar el filtro, sobre el objetivo, en la misma posición, para logar el mismo efecto. Hay polarizadores especiales para estas cámaras y facilitar dentro de lo posible, esta misión.

Al usar filtros degradados, hay que desplazarlos, para logar el efecto deseado, pero no podremos ver cómo va a quedar realmente en la fotografía.

La imagen que vemos a través del visor, mantiene siempre el mismo tamaño, independientemente de la óptica utilizada. Hay cámaras que varían la posición de las máscaras de encuadre, según la óptica montada, pero manteniendo el tamaño de la imagen. Eso complica un poco la tarea de encuadrar, cuando usamos ópticas de distancias focales largas, ya que las máscaras dejan un campo muy pequeño, dónde debemos encuadrar.

Imposibilidad de cambiar la pantalla de enfoque, al contrario de algunas SLR profesionales.

El error de paralaje, que existe entre el eje formado entre el visor-escena y el eje objetivo-escena, está corregido en algunas cámaras de visor directo (no en todas), pero cuando la distancia al objeto es muy pequeña, es un grave problema, sobretodo si se pretende realizar macrografía.

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