domingo, 6 de mayo de 2018

Sekonic Auto-Leader L38

Me gustaría presentaros a este estupendo exposímetro. Se trata del Sekonic Auto-Leader L38. Un exposímetro que se hizo muy popular en los años 60' entre los aficionados a la fotografía, por su practicidad y capacidad de medición.





Se trata de un exposímetro de célula fotovoltaica de selenio y eso, como ya vimos, significa que no necesita de ninguna batería para poder funcionar, porque la misma luz incidente es la que genera la tensión necesaria para mover la aguja del medidor. Como es evidente, cuanta más luz incida, más energía eléctrica se produce y más moverá el medidor.

Como también vimos en la anterior publicación, los exposímetros de célula fotovoltaica, adolecían de falta de sensibilidad, o lo que es lo mismo, la célula debía ser de mayor tamaño, cuanta menos luz tuviese la escena, de una manera inversamente proporcional. Esto limitaba a la sensibilidad máxima posible de medición, puesto que para conseguirlo, debían disponerse unas células de gran tamaño, inviables para un exposímetro que debía caber en la bolsa fotográfica o incluso en el bolsillo del pantalón. Además, para poder disponer de precisión en la lectura, las células debían poderse añadirse o quitarse, de forma escalable, en  función de la sensibilidad requerida.

Este exposímetro solucionaba este problema de una manera muy sencilla, a la vez que efectiva. En primer lugar, disponía de una célula frontal, que se podía cubrir con una tapa, la cual disponía de un orificio por dónde poder entrar la luz. Con la célula cubierta, se podían realizar las lecturas en escenas altamente iluminadas (días soleados, con un valor de exposición E.V. en ASA 100, de 12 a 18). Con la célula descubierta (tapa levantada), se podían realizar lecturas en escenas medianamente iluminadas (con un valor de exposición E.V. en ASA 100, de 7 a 13). Por último, para las zonas menos iluminadas, disponía de una célula adicional, en la parte trasera del aparato, que desplegándola, activaba esta segunda célula, conectándola al circuito eléctrico, ya que mientras está plegada, permanece desconectada de él, para que no se vean alteradas las mediciones cuando ésta no se requiere. Ene este caso, se pueden realizar mediciones en zonas muy poco iluminadas (con un valor de exposición E.V. en ASA 100, de 5 a 11). Como se puede deducir, con este exposímetro se pueden realizar lecturas de entre E.V. 5 a 18, (en ASA 100), aunque en otras sensibilidades, la escala se amplía a valores de E.V., de 2 a 19.






Hay que tener muy en cuenta que, la escala no se cambia automáticamente al abrir la tapa de la célula delantera o desplegar la célula adicional. Eso quiere decir que, cada vez que se realiza algún cambio en las células de sensibles, hay que realizar un cambio en la escala del medidor. Ésto, que puede llevar a confusión y error en la lectura, se trata de solucionar mediante unos recordatorios de colores:
  • Un punto rojo visto con la tapa delantera cerrada, con selector de medición marcado como "CLOSED", en color rojo.
  • Marca azul vista con la tapa delantera abierta, con selector de medición marcado como "OPEN", en color azul.
  • Célula adicional desplegada, con selector de medición marcado como "AMP", en color negro.

Estas son sus principales características:
  • Amplia escala de sensibilidades: ASA 6 a ASA 12.000.
  • Escalas: DIN y ASA.
  • Escala de diafragmas: f:1 a f:22
  • Escala de velocidades de obturación: 1/1000 (marca de 1/2000 pero no hay el “2000” a 8 seg
  • Escala para cine: 64 a 8 fps.
 Principales ventajas:
  • Reducido tamaño y muy lijero.
  • No necesita batería.
  • Amplia gama de sensibilidades.
  • Escala de cine.
Principales inconvenientes:
  • Posibles lectura erróneas, debido a la no automatización en la selección de sensibilidades.
  • Limitada vida activa de la célula de selenio (se agota con el paso de los años).
  • Solo es posible realizar lecturas de luz incidente, con una amplio ángulo de medición.
Este exposímetro se vendía con esta presentación:








 A continuación, un detalle de la bonita funda que lo acompañaba:





A pesar de los inconvenientes mencionados, es un exposímetro perfectamente válido, incluso a día de hoy y muy recomendable, por su sencillez y reducido tamaño.

domingo, 29 de abril de 2018

Tipos de exposímetros.

A continuación, voy a tratar de hacer un breve repaso a la historia de los exposímetros (fotómetros), ordenados cronológicamente, partiendo de los más antiguos hasta los más actuales, clasificados como de extinción, célula de selenio, célula de sulfuro de cadmio (CDs) y por último, de fotodiodo de silicio.

Exposímetros de extinción.

Aparecidos en finales del S-XIX, se consideran los primeros exposímetros diseñados para la medición fotométrica de la escena. Su funcionamiento es puramente óptico. No utilizan ningún tipo de batería, ni utilizan ninguna fuente de energía elécgtrica para funcionar. De hecho, ni disponen de ningún circuito eléctrico. Simplemente, cuentan con un sistema óptico, basado en diferentes diafragmas y/o filtros, tal que los rayos de luz que penetran en el dispositivo, a través de él, iluminan una serie de números, que pueden verse a través de un visor. Según la cantidad de luz que entre, puede verse una serie numérica u otra. Existen diversos tipos y métodos de lectura de éstos, pero lo más habitual es que la medición la marque la cifra más alta que se es capaz de visualizar.

Como ejemplo, he tratado de fotografíar lo que se puede visualizar en el visor del fotómetro de extinción de una cámara Paxette:

Exposímetro de cámara Paxette

Cámara Paxette

Ventajas:
  • No necesitan batería para funcionar.
  • No disponen de ningún elemento propenso a desgaste.
  • Perduran en el tiempo en muy buen estado.
Inconvenientes:
  • Carecen de exactitud.
  • Son muy poco sensibles y se hace muy difícil o imposible, hacer lecturas en escenas poco iluminadas.
  • La lectura es efímera, puesto que nada memoriza la lectura.

Exposímetros con foto-célula de selenio.

Aparecidos en los años 30', como mejora cualitativa de los anteriores exposímetros de extinción, éstos disponen de una foto-célula fotovoltaica, que al incidir la luz sobre ella, generan una pequeña cantidad de corriente, capaz de mover la aguja del medidor, gracias al campo magnético de una bobina. El circuito eléctrico, cuanta con un sistema de resistencias ajustables (colocadas en serie y paralelo), que sirven para ajustar y calibrar la medición.

Exposímetros de foto-célula de selenio

Para poder disponer de precisión en la medición, se solía regular el flujo de luz incidente a la foto-célula, mediante tapas más o menos perforadas, que se podían seleccionar. Algunos, para conseguir poder realizar lecturas en escenas poco iluminadas, añadían a elección del usuario, foto-células adicionales, que aumentaban la corriente generada y así, hacerlos más sensibles.

El ángulo de medición es muy amplio, debido a la gran superficie de la foto-célula, lo que los hacen excelentes para realizar medidas de luz incidente. Por el mismo motivo, son menos apropiados para las lecturas de luz reflejada, puesto que no se dispone de precisión para poder seleccionar con exactitud, la zona dónde se realiza la lectura.

Las foto-células de selenio requieren de un corto tiempo de espera entre lecturas, puesto que adolecen de una pequeña memoria de respuesta. El no respetar ese espacio de tiempo entre lecturas, puede falsear el resultado. En otras palabras, podríamos decir que no hay que tener demasiada prisa al usarlos, puesto que una buena lectura, no se puede realizar de forma instantánea.

Exposímetro de foto-célula de selenio

Accesorio para lectura de luz incidente

Weston Master - Invercone

Detalle de control de luz

Ventajas:
  • No necesitan batería para funcionar.
  • La medición es muy precisa.
  • Posibilidad de disponer mecanismo de retención de la lectura.
  • Muy manejables, debido a su tamaño reducido y su peso reducido.
  • Excelentes para lecturas de luz incidente.
 Inconvenientes:
  • La foto-célula se agota con el paso del tiempo, lo que provoca una insuficiente generación de corriente y por ello, lecturas erróneas.
  • Poca precisión para realizar lecturas de luz reflejada.
  • Cierta lentitud en la respuesta. 

Exposímetros con célula de Sulfuro de Cadmio.

Aparecidos en los años 60', estos exposímetros, substituían la foto-célula de selenio, de los predecesores, por una célula de sulfuro de cadmio, que a diferencia de los anteriores, ésta no genera corriente, si no que actúa a modo de resistencia variable, en función de la cantidad de luz incidente. Esto implica la necesidad de utilizar una batería, como fuente de energía capaz de crear el campo magnético capaz de mover la aguja del medidor.

Leica Meter MR4

Estos exposímetros supusieron un salto cualitativo y sobretodo, cuantitativo en su sensibilidad de lectura, pudiendo realizar lecturas muy poco iluminadas. No en vano, se usaron nombres comerciales para algunos aparatos, como Lunasix (fabricado por Gossen), haciendo alusión a la gran sensibilidad de la que disponía.

Interior de Gossen Lunasix 3

El ángulo de medición, pasa a ser de unos 30º, lo que los hace muy apropiados para lecturas de luz reflejada. Incluso, aparecen accesorios para reducir el ángulo de medición y así, poder realizar lecturas casi puntuales (spot). De igual forma que los anteriores, se disponen de semiesferas traslúcidas, para realizar lecturas de luz incidente.

Las células de sulfuro de cadmio adolecen de falta de linealidad en su respuesta, en función de la longitud de onda del haz de luz que le llega. Presentan una sensibilidad poco uniforme, en función del tipo de luz. Para no extenderme sobre este tema, podríamos resumirlo en una baja sensibilidad a la luz azul, lo que los hace ligeramente inestables en la lectura, según a la composición de la luz a medir. Pensemos que el espectro de la luz solar contiene una gran cantidad de luz azul, a diferencia de la luz proveniente de lámparas incandescentes (tungsteno), que presentan un espectro pobre en esa longitud de onda (luz cálida, de tonos rojizos).

Uno de los principales problemas que presenta la célula de sulfuro de cadmio, es la reducida gama de sensibilidades, a las que puede trabajar. Es decir, si se diseñaba el exposímetro para poder realizar lecturas en zonas poco iluminadas, el circuito se saturaba al realizar lecturas de zonas muy iluminadas. Para solucionarlo y poder disponer de cierta exactitud en la lectura, estos exposímetros suelen contar con dos escalas, una dedicada a las lecturas en escenas poco iluminadas y otra para las escenas más iluminadas. Para conseguir estas dos gamas de sensibilidad diferentes, se realizan las mediciones de escenas poco iluminadas, permitiendo el libre acceso de los rayos de luz a la célula, intercalando filtros de densidad neutra o láminas perforadas, delante de la célula, para las mediciones de escenas más iluminadas.

Un ejemplo de ello, lo podemos ver en los Gossen Lunasix 3.

Gossen Lunasix 3

La mayoría de estos exposímetros, utilizan baterías de 1,35V, que actualmente no se fabrican por haberse prohibido, debido a su alto contenido en mercurio. Las baterías comercializadas actualmente, si bien están disponibles en el mismo formato, en cuanto a forma y dimensiones, no lo son en cuanto a tensión, puesto que solo están disponibles con una tensión de 1,5V. Este hecho hace que sea un inconveniente para poder usar estos fabulosos exposímetros, que si bien existen diversas alternativas paliativas, como lo son las baterías de zinc/aire o los adaptadores de tensión de diodo zenner, la única solución que permite mantener la misma exactitud que ofrecían originalmente, pasa por la recalibración y ajuste interno del circuito eléctrico.

Ventajas:
  • La medición es extremadamente precisa.
  • Alta sensibilidad (posibilidad de lectura en escenas con niveles bajos de iluminación).
  • Excelentes para lecturas de luz reflejada.
 Inconvenientes:
  • Baja sensibilidad al espectro azul de la luz.
  • Necesidad de seleccionar escala de medición.
  • Dependencia de batería, generalmente no disponibles en la actualidad.

Exposímetros con fotodiodo de silicio.

Ya a finales de los años 70', aparecieron los primeros exposímetros con fotodiodos, como sensor para realizar la lectura de la luz. Los fotodiodos eran extremadamente más sensibles que ningún otro sistema anterior y poseen una muy amplia gama de sensibilidades. Esto les permite hacer lecturas en escenas muy poco iluminadas y en las altamente iluminadas, sin necesidad de cambiar ninguna escala ni intercalando ningún tipo de filtro o tamiz, entre la fuente de luz y el receptor.

Con la incorporación del fotodiodo, se mejoró sustancialmente, la equidad de respuesta, independientemente de la composición de la luz y los podemos considerar como de respuesta lineal. Esto permitía realizar indistintamente, lecturas en escenas iluminadas por cualquier fuente de luz, con la misma exactitud.

Sin lugar a dudas, estos exposímetros significaron un gran avance para la fotografía, en cuanto a la fotometría y fueron de gran ayuda para fotógrafos profesionales, que necesitaban lecturas muy precisas, para poder exponer con idoneidad, películas con emulsiones muy exigentes, que adolecían de una escasa latitud de exposición.

La alta velocidad a la que responden los fotodiodos, permitió la incorporación de sistemas de medida para flash. Algo que fue muy bien acogido por los fotógrafos de estudio. A continuación, dos Gossen, el Lunasix F, con medición de luz de flash y Profisix, un exposímetro puramente profesional.

Gossen Lunasix F - Gossen Profisix

Con la incursión de los fotodiodos, aparecieron los exposímstros con lectura en pantallas de cristal líquido (digitales) y permitió reducir significativamente el tamaño de los dispositivos:

Sekonic Twinmate L-208 - Polaris

Voigtlander VC Meter II

Ventajas:
  • Medición todavía más precisa.
  • Gran practicidad.
  • Amplia gama de sensibilidades.
  • Linealidad frente a cualquier fuente de luz.
 Inconvenientes:
  • Dependencia de una batería.

Accesorios.

La necesidad de realizar lecturas puntuales de luz reflejada, motivaron la aparición de diversos accesorios para adaptarlos a los exposímetros y conseguir tal fin.

Accesorios para reducir el ángulo de lectura

Puesto que es un tema mucho más extenso, he pretendido dar una breve explicación de tipo de exposímetro y hacer un breve resumen de las principales características de cada uno, sin adentrar en aspectos técnicos.

Espero haya sido de vuestro interés.

lunes, 26 de marzo de 2018

Leica IIIf: Objetivos invasores

Leica IIIf "dial rojo" de 1953

Muchos usuarios de las cámaras telemétricas Leica, de la serie original (como dicen algunos, las "auténticas" Leica) con montura a rosca para el objetivo, acostumbran a decir que ninguna de ellas tiene visor. Si bien es cierto que algunos modelos se fabricaron sin visor incorporado y se hacía necesario usar uno exterior, no lo es menos que los visores de las que sí lo poseen, distan mucho de lo que muchos entienden por visor y con lo que están habituados a usar.

Los visores de estas cámaras son extremadamente simples, tanto es así, que no disponen de marcas de encuadre, ni evidentemente cuentan con sistema de corrección del error de paralaje, típico en las cámaras telemétricas. De hecho, la telemetría se realiza a través de un visor diferente al de encuadre, aunque muy cercano a él. Estas cámaras tampoco disponen de ningún tipo de fotometría. 

Al no disponer de ningún mecanismo corrector del error de paralaje en el momento del encuadre, y evitar al máximo este problema, era necesario situar el visor muy próximo al objetivo, pero no nos engañemos, sigue existiendo error de paralaje, que se hace evidente en el encuadre de escenas a poca distancia.

Esta necesaria proximidad de los dos ejes (visor y objetivo), causaba una evidente invasión de la gran mayoría de objetivos, en el campo de visión del visor. Solo los objetivos más básicos y elementales, sin ningún accesorio montado, no son invasivos para estas cámaras. Ésto hace que muchos usuarios de este tipo de cámaras, usen siempre visores externos, montados en la zapata de accesorios, que, aún quedar más distanciados del eje del objetivo, y por ello, poseer más error en el paralaje, sean preferidos. Algunos de los visores externos, como los comercializados por Leica, poseen un corrector mecánico del paralaje entre él y el objetivo, modificando el ángulo que forman.

He intentado reflejar el problema mencionado en el artículo, mediante unas fotografías, pero aseguro que mirando a través de él, el problema es bastante más acusado.

En el primer ejemplo, podemos ver un objetivo no invasivo. Hay quienes aseguran que el Leica ELMAR 50/3.5, es la única lente que se puede usar cómodamente en estas cámaras, siempre que no se use parasol. Veamos lo que ocurre.

1. Objetivo Leica Elmar 5cm (50mm) f:3.5 de 1938:

Este es uno de los casos de objetivo no invasivo, en el campo visual a través del visor de la cámara.

Leica Elmar 5cm f:3.5 de 1938

Visión a través del visor de la cámara
2. Objetivo Leica Elmar 5cm f:3.5, con parasol original:

En este caso, ya se presenta una mínima invasión en el campo visual a través del visor de la cámara, causada por el parasol.

Leica Elmar 5cm f:3.5 con parasol

Visión a través del visor de la cámara

3. Objetivo Leica Summitar 50mm f:2 de 1948.

En este caso, ya se produce una invasión perceptible y un tanto problemática para realizar ciertos encuadres, al perder parte del campo de visión en la zona inferior.

Leica Summitar 50mm f:2

Visión a través del visor de la cámara

4. Objetivo Leica Summitar 50mm f:2 con parasol original SOOPD.

En este caso, ya se produce una invasión bastante molesta, en la que desaparece una parte considerable del campo de visión a través del visor.

Parasol Leica SOOPD, específico para Leica Summitar 50/2

Visión a través del visor de la cámara.

Como conclusión, el visor de estas cámaras puede ser usado cómodamente con objetivos de pequeño tamaño, como pueden ser el Leica Elmar 5cm, pero dejan de serlo si usamos lentes de mayor tamaño, más luminosas y por descontado, si usamos un objetivo de cualquier distancia focal diferente a la "normal" 50mm. Para ello, se hace imprescindible usar visores externos, de los que se dispone de una extensa gama de versiones diferentes.

De todos modos, son cámaras que pese a sus limitaciones y particularidades, se dejan querer, creo que precisamente por ese mismo motivo, y tienen muchos adeptos, como el que suscribe.

Leica ABLON

 
Hoy, un aficionado a las cámaras clásicas, me consultaba que no se ha podido resistir a los encantos de una cámara Leica, de las llamadas screw mount, y me he percatado de que desconocía por completo la particularidad de estas cámaras, respecto a la carga de la película.

Además de que estas cámaras están construidas para usar los chasis FILCA, fabricados por Leica (no olvidemos que Leica fue quien usó por primera vez la película de 35mm, usada hasta entonces solo para el cine, en una cámara de fotos y para ello, tuvo que "inventar" un chasis específico, que bautizó como FILCA), que son ligeramente más altos y al usar chasis convencionales, se corre el riesgo de que éste descienda y la película no quede bien alineada, quedando las perforaciones fuera del alcance de los dientes del piñón de arrastre, hay otra "particularidad". Las cámaras screw mount (montura del objetivo a rosca) no tienen tapa posterior practicable y el cuerpo forma una sola pieza. Esto hace que la placa de presión, que mantiene la película completamente plana y pegada al cuerpo de la cámara, dónde se formará la imagen en el momento de tomar la fotografía, siempre esté ejerciendo presión y no la podamos separar, en el momento de cargar la película, como hacemos con la gran mayoría de cámaras, al abrir la tapa trasera. Es por ese motivo que es imprescindible cortar la película en forma de cuña suave, como se indica en el interior de la cámara, para que en el momento de cargar la película, ésta, o mejor dicho, las esquinas de ésta, no dañen la cortinilla de la cámara, por culpa de la presión de la prensa.

Leica ABLON

Leica ABLON
Para facilitar la tarea, Leica comercializaba una herramienta, a modo de patrón de corte, bautizado como ABLON, que ayudaba a que, con la ayuda de una cuchilla (que también comercializaba, aunque vale cualquiera que esté bien afilada) y conseguir de forma rápida la forma del corte.
En la última imagen, se puede ver un ejemplo del tipo de corte aproximado a conseguir en la película, aunque en este caso, no se utilizó el Leica ABLON para realizarlo.

Con la intención de poder ayudar a todo aquél aficionado que decida adentrarse en el uso de esatas maravillosas cámaras, que aunque con sus particularidades, se hacen querer.

jueves, 22 de marzo de 2018

Historia de la Leica IIIf fabricada en Canadá


Cuando Ernst Leitz estableció en 1952, su nueva fábrica en Midland, Ontario, Canadá, uno de sus primeros productos fue el Leica IIIf, la primera cámara de la marca que incorporó la sincronización de flash incorporada y regulable, que se había estrenado (en Wetzlar) en 1950. La principal característica de las IIIf, que las diferenció del resto, fue la incorporación de un selector de retardo de flash, situado bajo el dial de velocidad de obturación, con una escala calibrada en milisegundos de 0 a 20, y grabado en números negros o rojos (según el año de fabricación). La versión posterior IIIf "esfera roja", realizada a partir de finales de '51 o principios de '52 en adelante, tenía un mecanismo de obturación mejorado y una velocidad superior de sincronización X de 1/50 seg, en vez de 1/30 seg de la versión de "dial negro". A partir de 1954, la IIIf se podía adquirir con un autodisparador mecánico de resorte incorporado, identificado por una palanca de aspecto elegante en el frente.
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De las 5.367 cámaras IIIf ensambladas en Canadá desde 1952 hasta 1955, solo alrededor de 200 fueron grabadas como "Ernst Leitz Canada Midland Ontario" en sus placas superiores, lo que las hace extremadamente raras para los coleccionistas. Operacionalmente son indistinguibles de sus equivalentes Wetzlar, lo que no es sorprendente porque en realidad fueron ensambladas con piezas fabricadas en Alemania. Para el registro, el primera verdadera Leica "Made in Canada" fue la Leica M4-2 (y posiblemente el M4-P).
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Las instalaciones de Leitz en Midland, funcionaron hasta 1990, momento en el que Leica decidió cambiar la fabricación de la M6 a Alemania. Poco después, la planta de Midland, Ontario, se vendió a una empresa estadounidense.

viernes, 29 de diciembre de 2017

Historia de Leica.

No cabe duda que Leica tiene una más que interesante historia a sus espaldas y que no es muy conocida.

Empecemos por explicar el nombre que dio nombre a estas míticas cámaras y que aparece del acrónimo de Leitz-Camera y de ahí LEICA. A la fábrica "madre" Leitz, creada por Ernst Leitz, dedicada al diseño y la fabricación de dispositivos ópticos, como por ejemplo microscopios, le cambió radicalmente la historia, cuando apareció un ex trabajador de una de las empresas competidoras, de gran prestigio a trabajar para Leitz. Esa persona fue Oskar Barnack y la empresa de la que procedía, la prestigiosa Carl Zeiss.

Barnak, al que le afectaba una enfermedad que le causaba gran debilidad y que le afectaba en el desarrollo de su afición, que era la fotografía, debido al gran tamaño y elevado peso de las cámaras que se fabricaban en aquella época. Barnack tuvo muy claro desde el principio, que para que él pudiera desarrollar su afición, se debería reducir el tamaño y el peso de la cámara. Como no existía ninguna en el mercado, decidió desarrollar una propia.


Para empezar, tuvo que partir de un formato de película más pequeño que el utilizado entonces, que 9x12cm era de lo más reducido, de lo usado habitualmente. Para ello, usó la película perforada de cine de 35mm, que hasta entonces, no se usaba para fotografía. Barnack tuvo que diseñar y desarrollar incluso los chasis dónde se dispondría la película y que se les llamó FILCA.

Reducir el formato conllevaba algo importante, a menor tamaño de negativo, menor calidad de la copia en papel, ya que los errores y aberraciones de la óptica utilizada, eran magnificados todavía más. Eso no fue un problema que achantase a alguien que procedía de la sección de Investigación y Desarrollo (lo que hoy llamamos I+D) de una empresa como Carl Zeiss y tampoco para una empresa experta en la fabricación de microscopios y ópticas como Leitz. Así que desarrolló también unas ópticas específicas para la nueva cámara, que han sido y son, el estandarte de la marca.

Primera Leica
La nueva cámara era tan pequeña y ligera, que se podía llevar en el bolsillo de la chaqueta y cualquier persona podía usarla, incluso con alguna limitación física, como fue el caso de su creador. La óptica, tan sublime, que conseguía una calidad inusitada hasta entonces y permitía conseguir imágenes bien definidas en unos negativos tan pequeños, para la época. Como no podía ser de otra manera, la cámara generó gran revuelo y todo el mundo habló de ella, lo que provocó un lanzamiento al estrellato de la marca Leitz. Tanto fue así, que se buscó un nombre específico para esa cámara única y se usó el acrónimo LEICA.

El mundo LEICA acababa de empezar y el éxito llegó como un tren a toda velocidad. La empresa supo gestionarlo y no murió por ello, si no que continuó el desarrollo hasta nuestros días, no sin algún que otro bache, que por suerte pudo superar. Un mundo de posibilidades se había abierto y se desarrollaron multitud de dispositivos (cada uno con su nombre específico) que dieron rienda suelta, casi infinita, a la imaginación fotográfica.


Un poco de historia sobre Ernst Leitz

Carl Kellner


Ernst Leitz I (1843-1920) fue socio del "Optical Institute" (fundado en 1849 por Carl Kellner, para producir microscopios) en 1865, cuando sólo contaba con 12 empleados. Se asoció con la viuda del fundador original y su esposo, Friedrich Behltle (quien había sido aprendiz de Carl Kellner y luego se casó con la viuda, cuando Carl Kellner murió en 1855 de tuberculosis a la edad de 29 años.





Ernst Leitz I (1917)
Cuatro años más tarde, en 1869, se hace cargo de la gestión exclusiva y la expande bajo su nombre: Ernst Leitz Optical Industry. Veinte años después, la empresa ya contaba con 120 empleados y vendieron su microscopio número 10.000.
La compañía se administraba como una empresa familiar, donde los hijos tomarían el trabajo de sus padres y habitualmente, permanecían en la misma empresa, 2 o 3 generaciones. De hecho, también entre los empleados, los hijos y los nietos suelen seguir las carreras de sus padres en empresas como Leitz.

La propiedad de la familia Leitz durará más de 100 años de esta manera, hasta que tuvieron que comenzar a vender en la década de 1970.


Ernst Leitz II
Factoría ERNST LEITZ

Prueba realizada por Oskar Barnack de su cámara en Wezlar