viernes, 29 de diciembre de 2017

Historia de Leica.

No cabe duda que Leica tiene una más que interesante historia a sus espaldas y que no es muy conocida.

Empecemos por explicar el nombre que dio nombre a estas míticas cámaras y que aparece del acrónimo de Leitz-Camera y de ahí LEICA. A la fábrica "madre" Leitz, creada por Ernst Leitz, dedicada al diseño y la fabricación de dispositivos ópticos, como por ejemplo microscopios, le cambió radicalmente la historia, cuando apareció un ex trabajador de una de las empresas competidoras, de gran prestigio a trabajar para Leitz. Esa persona fue Oskar Barnack y la empresa de la que procedía, la prestigiosa Carl Zeiss.

Barnak, al que le afectaba una enfermedad que le causaba gran debilidad y que le afectaba en el desarrollo de su afición, que era la fotografía, debido al gran tamaño y elevado peso de las cámaras que se fabricaban en aquella época. Barnack tuvo muy claro desde el principio, que para que él pudiera desarrollar su afición, se debería reducir el tamaño y el peso de la cámara. Como no existía ninguna en el mercado, decidió desarrollar una propia.


Para empezar, tuvo que partir de un formato de película más pequeño que el utilizado entonces, que 9x12cm era de lo más reducido, de lo usado habitualmente. Para ello, usó la película perforada de cine de 35mm, que hasta entonces, no se usaba para fotografía. Barnack tuvo que diseñar y desarrollar incluso los chasis dónde se dispondría la película y que se les llamó FILCA.

Reducir el formato conllevaba algo importante, a menor tamaño de negativo, menor calidad de la copia en papel, ya que los errores y aberraciones de la óptica utilizada, eran magnificados todavía más. Eso no fue un problema que achantase a alguien que procedía de la sección de Investigación y Desarrollo (lo que hoy llamamos I+D) de una empresa como Carl Zeiss y tampoco para una empresa experta en la fabricación de microscopios y ópticas como Leitz. Así que desarrolló también unas ópticas específicas para la nueva cámara, que han sido y son, el estandarte de la marca.

Primera Leica
La nueva cámara era tan pequeña y ligera, que se podía llevar en el bolsillo de la chaqueta y cualquier persona podía usarla, incluso con alguna limitación física, como fue el caso de su creador. La óptica, tan sublime, que conseguía una calidad inusitada hasta entonces y permitía conseguir imágenes bien definidas en unos negativos tan pequeños, para la época. Como no podía ser de otra manera, la cámara generó gran revuelo y todo el mundo habló de ella, lo que provocó un lanzamiento al estrellato de la marca Leitz. Tanto fue así, que se buscó un nombre específico para esa cámara única y se usó el acrónimo LEICA.

El mundo LEICA acababa de empezar y el éxito llegó como un tren a toda velocidad. La empresa supo gestionarlo y no murió por ello, si no que continuó el desarrollo hasta nuestros días, no sin algún que otro bache, que por suerte pudo superar. Un mundo de posibilidades se había abierto y se desarrollaron multitud de dispositivos (cada uno con su nombre específico) que dieron rienda suelta, casi infinita, a la imaginación fotográfica.


Un poco de historia sobre Ernst Leitz

Carl Kellner


Ernst Leitz I (1843-1920) fue socio del "Optical Institute" (fundado en 1849 por Carl Kellner, para producir microscopios) en 1865, cuando sólo contaba con 12 empleados. Se asoció con la viuda del fundador original y su esposo, Friedrich Behltle (quien había sido aprendiz de Carl Kellner y luego se casó con la viuda, cuando Carl Kellner murió en 1855 de tuberculosis a la edad de 29 años.





Ernst Leitz I (1917)
Cuatro años más tarde, en 1869, se hace cargo de la gestión exclusiva y la expande bajo su nombre: Ernst Leitz Optical Industry. Veinte años después, la empresa ya contaba con 120 empleados y vendieron su microscopio número 10.000.
La compañía se administraba como una empresa familiar, donde los hijos tomarían el trabajo de sus padres y habitualmente, permanecían en la misma empresa, 2 o 3 generaciones. De hecho, también entre los empleados, los hijos y los nietos suelen seguir las carreras de sus padres en empresas como Leitz.

La propiedad de la familia Leitz durará más de 100 años de esta manera, hasta que tuvieron que comenzar a vender en la década de 1970.


Ernst Leitz II
Factoría ERNST LEITZ

Prueba realizada por Oskar Barnack de su cámara en Wezlar



martes, 25 de abril de 2017

Limpieza de Hasselblad Carl Zeiss Distagon 50/4 T* CF FLE

Por desgracia, hasta los mejores (y caros) objetivos, están expuestos a la proliferación de hongos en sus lentes. En este caso, le tocó a un objetivo Carl Zeiss Distagon 50/4 T* CF FLE para Hasselblad, que pudimos rescatar y recuperar su esplendor. Por suerte, la afectación por hongos fue subsanada a tiempo.





Reparación de golpe en Nokton 50

Arruinar una lente tras golpear el suelo en una caída, es algo a la que nos exponemos todos, mientras usamos nuestras cámaras. A pesar de poner todo nuestra atención y tratar el equipo con máximo cuidado, el riesgo existe y nunca podemos evitar esto por completo.

En este caso, el objetivo afectado fue un precioso Nokton 50/1.5, para Leica, que tras la colisión, quedó totalmente inservible, doblándose el parasol (y que gracias a él, se pudo evitar la rotura de la lente frontal), y desarmándose el cuerpo del objetivo, así como el anillo de selección de diafragmas.

Este objetivo en particular, es especialmente propenso a lo sucedido, puesto que el cuerpo principal, dónde quedan fijados los componentes del objetivo, es de material plástico que no resiste bien los impactos, sobretodo los laterales.

Para recuperarlo, se procedió a la reparación del elemento de anclaje, que sustenta el cuerpo del objetivo.






Hongos en lente Carl Zeiss Sonnar

Saber con certeza cuando aparecerán hongos en una lente o cuando no ocurrirá, es casi imposible, pero lo que sí sabemos con certeza, es que preservarlos de la humedad y la oscuridad total y absoluta, son buenas prácticas para llevar a cabo y evitar en todo lo posible que ocurra.

En el caso de que ya hayan aparecido, actuar con diligencia es crucial, puesto que los hongos no sólo aparecen y yacen sobre la lente, afeándola y restando calidad a la imagen obtenida, si no que con el tiempo, afectan y terminan por destruir, el recubrimiento anti-reflectante de la lente, con todas las consecuencias que esto tiene. Tanto es así, que incluso en las lentes sin recubrimiento, los hongos llegan a hacer mella sobre la superfície de la lente.

El grado de afectación que tenga la lente, por culpa de la acción de los hongos, determinará el resultado final de la actuación. Si éste es bajo, la lente se podrá recuperar completamente, con una limpieza exhaustiva, pudiendo prevenir la aparición de más hongos, por culpa de las esporas que pudieran estar depositadas dentro del objetivo, mediante un tratamiento fungicida.

En este caso, le tocó el turno a un objetivo Carl Zeiss Sonnar 80/2.8, con montura Contax y aunque los hongos ya empezaron a hacer estragos sobre el recubrimiento de algunas lentes, se pudieron limpiar y tratar, para evitar que apareciesen nuevamente y este fue el resultado:










martes, 26 de julio de 2016

Suciedad en las lentes.

Por todo es sabido, que el objetivo de una cámara, está compuesto de por lo menos una lente, aunque lo normal es que sea por un conjunto de lentes convergentes y divergentes, combinadas entre sí, de una determinada manera. Ésto es lo que principalmente determina las características de un objetivo.

De la misma manera, los conjuntos de lentes, están dispuestos de forma determinada, dentro del objetivo, que teóricamente forma una cavidad estanca, pero ésto no es del todo cierto, ya que entre las partes móviles del objetivo, existen ciertas holguras y a través de ellas, se filtra el aire, que contiene humedad y la suciedad. Se dice que el objetivo, está compuesto por "barriletes". 

Conjunto de lentes del barrilete trasero
Objetivo Minolta MC Rokkor PF 50/1.7 

Conjunto de lentes del barrilete delantero
Objetivo Minolta MC Rokkor PF 50/1.7 

Detalle del interior del barrilete trasero
Objetivo Minolta MC Rokkor PF 50/1.7 

Ésto ocasiona depósitos sobre la superfície de las lentes y por ende, rebotes (reflexión difusa) del haz de luz que las atraviesa. Estos rebotes, ocasionan falta de nitidez en la imagen, poco contraste y sobretodo, falta de acutancia. A este efecto, se le suele llamar "flare".

Reflexión difusa del haz de luz
al cruzar una lente con suciedad

Las lentes que están montadas de forma conjunta, no suelen presentar problemas, porque forman una unidad muy estanca, dónde es difícil que pueda entrar suciedad y/o humedad. Algo que no ocurre en las caras externas de los conjuntos o en las lentes montadas de forma individual.

Otro aspecto a tener en cuenta, es el de los montajes de lentes mediante cementado. Ésto no es otro, que la unión rígida y permanente, entre dos o más lentes. Esta unión es sólida y completa, entre las superfícies de las lentes y se dice que están "cementadas". El material que las une (antiguamente se usaba Bálsamo de Canadá), forma una capa muy delgada entre ellas, creando un total hermetismo, que las previene de cualquier posible filtración. El problema es que con el paso del tiempo, las propiedades mecánicas del material utilizado para el cementado, van mermando, llegando incluso a producirse un parcial desprendimiento entre las lentes y/o una disminución del hermetismo. Para solucionarlo, sólo puede hacerse separando las lentes, para poder limpiar las superfícies y volver a cementar de nuevo.

Fallo en el material de cementado 

La humedad que se filtra en el interior de un objetivo, puede llegar a ocasionar graves trastornos en la superficie de la lente, como la aparición de hongos, que incluso son capaces de erosionarla, formado micro cavidades, que arruinan la lente. En función del grado de afectación y del tipo de lente, puede recuperarse mediante un tratamiento mecánico de pulido.

Lente afectada por hongos
Proceso de pulido
Resultado final

Destacar también, que las superfícies de las lentes y su recubrimiento (en caso de poseer) son extremadamente delicadas y para su limpieza, hay que llevar a cabo un meticuloso protocolo, para no dañarlas, casi irreversiblemente.

Proceso de desarme de un objetivo
Mamiya Sekor C 70/2.8

Proceso de limpieza de un objetivo
Mamiya Sekor C 70/2.8

sábado, 4 de junio de 2016

Leica M3 DS de 1955

La Leica M3, fue la primera cámara de la marca que se construyó con la por entonces, nueva montura de bayoneta, en lugar de la original de rosca. El cambio, implicaba una mayor rapidez para cambiar los objetivos, algo que demandaban desde hacía tiempo, los fotógrafos profesionales, y en especial, los deportivos.

Significó un gran cambio, bastante radical en muchos aspectos; montura de los objetivos, visor, telémetro, mecanismo de selección de velocidades de obturación, ...

La cámara se fabricó entre el 1954 al 1966.  La de la imagen, se trata de una primera serie, de 1954, con mecanismo de carga y arrastre de la película, de doble accionamiento independiente (llamado de "doble golpe" o "DS: Double Stroke") y pletina de película de cristal.

Con marcas de encuadre (con corrección de paralaje), para 50, 90 y 135mm, para mí, la mejor cámara telemétrica, para aprender a encuadrar y enfocar, sin guiñar ningún ojo. Esto es así, gracias a su visor, con factor de reducción de 0,91x, que siendo tan próximo a la visión real directa, facilita a nuestro cerebro, la interpretación de las dos imágenes que ven nuestros ojos.

Para usar distancias focales más cortas, como el 35mm, Leica fabricó una lente dedicada a esta cámara, con lentes para el visor, que se insertaban a la vez que se montaba el objetivo. Otra opción, es la de usar visores externos, como ya se hacía con las antecesoras.



jueves, 11 de febrero de 2016

Restauración de cámara Zeiss Ikon Nettar

La cámara a restaurar, fue una Zeiss Ikon Nettar y presentaba dos problemas básicos:

  • Filtraciones de luz a través del fuelle.
  • Opacidad de una de las lentes del objetivo.
El material del que está formado el fuelle, pierde elasticidad con el paso de los años y se debilita, sobretodo en los pliegues, comisuras y esquinas. Esto provoca que terminen apareciendo pequeños orificios, por dónde se filtra la luz exterior en el interior de la cámara e incide en la película, provocando veladuras. Para solucionar el problema, se optó por la reparación del fuelle original, con el objetivo de que la cámara pudiera ser utilizada, sin que perdiese originalidad.



Una de las lentes del objetivo, presentava tal opacidad que resultava inviable la utilización de la cámara. Una verdadera lástima, teniendo en cuenta la calidad de estos objetivos, que tan bien conjugaban la calidad de construcción, con la simplicidad de su formación. Para solucionarlo, fue necesario desarmar totalmente el objetivo y pulir la lente, ya que la afectación había originado incluso, pequeños cráteres y no era un simple velo. Con ello, se puedo recuperar la lente, en un 95%, como se puede apreciar en las imágenes.