lunes, 27 de agosto de 2018

Minolta X-700


En este caso, he querido presentar mi cámara Minolta X-700, la cual usé como equipo principal durante bastantes años, de los que guardo muy buenos recuerdos y en los que me acompañó siempre, como fiel amiga que es.

La Minolta X-700 apareció e principios de los años 80' y fue una de las cámaras de más longeva producción, puesto que se mantuvo en producción hasta el año 2001, ¡con números de serie superiores a los 3.000.000! En el año 1981, obtuvo el galardón como "Cámara del año", a nivel europeo. Su precio y las prestaciones que introdujo, le proporcionaron un gran éxito dentro de las cámaras réflex SLR. Con un peso de 505g y unas reducidas dimensiones de 137x89x51,5mm, la hicieron deseable para llevarla en cualquier bolsa de fotógrafo y aficionado.

Se usó como base, el cuerpo de la XG-M, pero la X-700, introdujo algunas prestaciones adicionales y modificaciones respecto a las antecesoras. Como prestaciones más relevantes, destacar dos de las más innovadoras para la época, el modo de exposición "Program" y la medición a través del objetivo, para la exposición con flash, el que después fue archiconocido, sistema TTL. El nuevo sistema de fotometría y cálculo de exposición, fue bautizado como MPS (como reza en el frontal de la cámara), iniciales de "Minolta Program System". En los dos modos automáticos que posee la cámara (prioridad de diafragma y modo de automatismo completo, "Program"), las velocidades de obturación se ajustan determinan de forma continua, sin saltos ni valores fijos, lo que garantiza una exposición más ajustada.





Como consecuencia de disponer de modos automáticos de exposición, a la cámara se le dotó de un botón para el bloqueo de la exposición, situado en la parte frontal del cuerpo. Pulsándolo, podemos bloquear una exposición, para que la cámara use esa disposición, a pesar de que movamos la cámara y variemos en encuadre. Esto es algo realmente útil, si queremos usar alguno de los modos de exposición automática y poder tener control sobre la exposición, pudiendo realizar diversas mediciones y seleccionar a nuestro antojo, la que deseemos utilizar. Además de esta función, dispone de un selector dónde poder determinar sub y sobre exposiciones, de hasta 2 unidades, con selecciones de 0,5-1-1,5-2.

La X-700 permitía el intercambio de la pantalla de enfoque y con ello, Minolta creó un extenso y magnífico listado de opciones, con 8 pantallas diferentes disponibles.

Pantallas de enfoque disponibles

Objetivos disponibles
Una de las mayores bazas de esta cámara, es la de poder utilizar todos los objetivos de enfoque manual, fabricados desde los años 60', ya sean Rokkor o Minolta MD, además de contar con una más que extensa gama de accesorios disponibles para ella. Esto quiere decir que, con la inmensa oferta de objetivos posibles para esta cámara, cualquier necesidad quedaba cubierta. Comentar también que, es más que conocida la calidad óptica y constructiva de los objetivos Rokkor, que fueron construidos aprovechando la estrecha colaboración establecida entonces, entre la marca japonesa y la alemana Leica. El resultado fue más que exitoso, disponiendo de una calidad pasmosa a estos hermosos objetivos.

Como defecto destacable, comentar que, a través del visor, si bien se muestra en todo momento la velocidad de obturación que el exposímetro pretende utilizar, no se indica la que ha seleccionado el usuario, de forma manual, cuando utilizamos el modo de funcionamiento M. Ésto, que motivó en su época, multitud de críticas por parte de los usuarios, se modificó en posteriores versiones de la serie X, como la X-500 (o X-570 en la versión comercializada en los Estados Unidos), que aún careciendo del modo "P", fue la preferida por parte de muchos profesionales, por razones más que obvias.

Otro de los "hándicaps" de esta cámara, es la dependencia absoluta de la batería, puesto que el obturador es del tipo electro-mecánico, o lo que es lo mismo, mecánico con asistencia electrónica. Es condición sine qua non, disponer de tensión en las baterías para poder realizar fotografías. En este caso, cámaras como la Nikon F3, solucionaban este problema, disponiendo de una velocidad (1/80, en el caso de la F3), de accionamiento completamente mecánico, para la cual, no es necesario disponer de baterías. La X-700 no dispone de esta función y requiere siempre tener unas baterías de recambio. A su favor, a través del visor, se indica al usuario, cuando las baterías tienen ya poca carga, dejando apagado el LED indicador de las velocidades de obturación, aunque la cámara siga funcionando sin problemas. Destacar también que, a la correa original, se le atribuyó un ingenioso receptáculo, para albergar un recambio de las dos baterías (LR-44 o SR-44) necesarias para el funcionamiento de la cámara.



Añadir también que, otro de los problemas muy frecuentes que padecen estas cámaras, es el bloqueo fortuito del obturador, provocado por el deterioro de un condensador asociado al obturador, que con el paso del tiempo, se degrada y deja de ser funcional. Los primeros modelos producidos, no suelen presentar este problema, puesto que el condensador que montaban era de tántalo y éstos, son muy resistentes y gozan de una vida útil muy longeva. Con posterioridad, se substituyó ese condensador por otro de diferente composición, debido al importante aumento de coste que experimentó el tántalo, que ya no ofrece la misma longevidad en su vida útil.

El botón de disparo del obturador, dispone de un agradable sensor que, con tan solo tocarlo con el dedo y sin ejercer presión, activa la cámara y la información del visor. En el caso de estar usando guantes, bastará con ejercer una mínima presión sobre el botón, para conseguir lo mismo.


El sistema de carga de la película es muy rápido, facilitando en gran medida el engarce del extremo de la película, que hace casi imposible cometer un error. Por si esto no fuera suficiente, cuenta con un indicador que nos muestra en todo momento, que la película se ha cargado correctamente y que está avanzando bien.

Los mandos de selección de los modos de trabajo y de velocidad de obturación, así como el de la modificación de la exposición, disponen de sendos dispositivos de bloqueo y sus respectivos botones de desbloqueo.

En la parte posterior de la cámara, encontramos una práctica tabla de equivalencias, entre las sensibilidades de la película, expresadas en DIN e ISO.



En la parte superior del lateral izquierdo de la base de la montura del objetivo, encontramos el conector dónde fijar un disparador externo de cable y el botón para desbloquear el objetivo y poderlo desacoplar de la cámara. Un poco más abajo, encontramos el botón para la comprobación de la profundidad de campo.

A continuación, se enumeran algunas de las principales características de esta cámara:
  • Cámara réflex para película de 35mm. Formato del negativo: 24x36mm.
  • Modos de exposición: "P", con automatismo de diafragma y velocidad de obturación; "A", automatismo con prioridad de diafragma; "M" función completamente manual.
  • Objetivos MC y MD, Rokkor y Minolta.
  • Operación mediante cristal de cuarzo, a 1/30.000 seg. de velocidad de rtabajo.
  • Rango de EV: 1 a 18 (ej. 1seg a f/1.4 hasta 1/1000 a f/16).
  • Velocidad controlable de forma continua, de 1/1000 hasta 4 seg.
  • Medición TTL para flash.
  • Fotómetro con fotocélula de silicio.
  • Sensibilidad de la película disponible: ISO 25/15º hasta 1600/33º, seleccionables con incrementos de 1/3.
  • Ajuste de la exposición, de -2EV a +2EV, seleccionables en pasos de 0,5.
  • Visión del visor del 95%.
  • Velocidades seleccionables en modo manual: 1, 1/2, 1/4, 1/8, 1/15, 1/30, 1/60, 1/125, 1/250, 1/500 y  1/1000 seg.).
  • Velocidad de sincronismo del flash, de 1/60seg.
  • Palanca de avance manual de la película, con ángulo de giro de 130º. Posición de reposo de la palanca a 30º
  • Indicador de carga correcta y avance de la película.
  • Auto-disparador con retardo de 10seg. e indicador con led rojo parpadeante a 2Hz, durante los primeros 8seg. y a 2Hz. los dos últimos segundos antes del disparo.
  •  Disponibilidad (al gusto) de aviso sonoro, mediante cuarzo piezoeléctrico, para avisar cuando se estén utilizando velocidades lentas, superiores a 1/30s.
  • Dispositivo de comprobación de la profundidad de campo.
Información a través del visor
 Información disponible a través del visor:
  • Modo de exposición: P, A o M.
  • Correcta exposición con flash: parpadeo a 8Hz durante 1seg. del LED en 1/60, después de la exposición.
  • Disposición del flash: parpadeo lento a 8Hz. del LED a 1/60, indica disposición para disparar. Parpadeo rápido a 4Hz. indica la no disposición del flash para el disparo.
  • Incorrecta disposición de la selección en el objetivo, mediante parpadeo rápido a 4Hz del LED indicador de la función de exposición.
  • Aviso previo de tensión baja de las baterías: los indicadores permanecen apagados, aunque la cámara sigue funcionando.
Inconvenientes y/o limitaciones:
  • Velocidad de obturación no inferior a 1/1000 seg.
  • Velocidad de sincronismo del flash a 1/60 seg.
  • No indicación de la velocidad de obturación seleccionada a través del visor.
  • Cuerpo de plástico (aunque de muy buena calidad).
Conclusiones:
Sin duda alguna, se trata de una cámara apta para cualquier aficionado y que podrá usar a un nivel bastante avanzado, sin problemas. Es de fácil uso y muy práctica, con unas prestaciones más que suficientes y un funcionamiento excepcional, muy suave y silencioso, que enamora a quien la prueba.

El Motor Drive MD-1, es un accesorio más que interesante, puesto que le proporciona una excelente disposición para sujetar la cámara, además de aumentar en gran medida sus prestaciones.







Otra opción interesante, es el flash Minolta Auto 360 PX, que se diseñó casi dedicado a esta cámara y le proporciona plenitud a sus funciones, que será motivo de una publicación posterior.
 


domingo, 6 de mayo de 2018

Sekonic Auto-Leader L38

Me gustaría presentaros a este estupendo exposímetro. Se trata del Sekonic Auto-Leader L38. Un exposímetro que se hizo muy popular en los años 60' entre los aficionados a la fotografía, por su practicidad y capacidad de medición.





Se trata de un exposímetro de célula fotovoltaica de selenio y eso, como ya vimos, significa que no necesita de ninguna batería para poder funcionar, porque la misma luz incidente es la que genera la tensión necesaria para mover la aguja del medidor. Como es evidente, cuanta más luz incida, más energía eléctrica se produce y más moverá el medidor.

Como también vimos en la anterior publicación, los exposímetros de célula fotovoltaica, adolecían de falta de sensibilidad, o lo que es lo mismo, la célula debía ser de mayor tamaño, cuanta menos luz tuviese la escena, de una manera inversamente proporcional. Esto limitaba a la sensibilidad máxima posible de medición, puesto que para conseguirlo, debían disponerse unas células de gran tamaño, inviables para un exposímetro que debía caber en la bolsa fotográfica o incluso en el bolsillo del pantalón. Además, para poder disponer de precisión en la lectura, las células debían poderse añadirse o quitarse, de forma escalable, en  función de la sensibilidad requerida.

Este exposímetro solucionaba este problema de una manera muy sencilla, a la vez que efectiva. En primer lugar, disponía de una célula frontal, que se podía cubrir con una tapa, la cual disponía de un orificio por dónde poder entrar la luz. Con la célula cubierta, se podían realizar las lecturas en escenas altamente iluminadas (días soleados, con un valor de exposición E.V. en ASA 100, de 12 a 18). Con la célula descubierta (tapa levantada), se podían realizar lecturas en escenas medianamente iluminadas (con un valor de exposición E.V. en ASA 100, de 7 a 13). Por último, para las zonas menos iluminadas, disponía de una célula adicional, en la parte trasera del aparato, que desplegándola, activaba esta segunda célula, conectándola al circuito eléctrico, ya que mientras está plegada, permanece desconectada de él, para que no se vean alteradas las mediciones cuando ésta no se requiere. Ene este caso, se pueden realizar mediciones en zonas muy poco iluminadas (con un valor de exposición E.V. en ASA 100, de 5 a 11). Como se puede deducir, con este exposímetro se pueden realizar lecturas de entre E.V. 5 a 18, (en ASA 100), aunque en otras sensibilidades, la escala se amplía a valores de E.V., de 2 a 19.






Hay que tener muy en cuenta que, la escala no se cambia automáticamente al abrir la tapa de la célula delantera o desplegar la célula adicional. Eso quiere decir que, cada vez que se realiza algún cambio en las células de sensibles, hay que realizar un cambio en la escala del medidor. Ésto, que puede llevar a confusión y error en la lectura, se trata de solucionar mediante unos recordatorios de colores:
  • Un punto rojo visto con la tapa delantera cerrada, con selector de medición marcado como "CLOSED", en color rojo.
  • Marca azul vista con la tapa delantera abierta, con selector de medición marcado como "OPEN", en color azul.
  • Célula adicional desplegada, con selector de medición marcado como "AMP", en color negro.

Estas son sus principales características:
  • Amplia escala de sensibilidades: ASA 6 a ASA 12.000.
  • Escalas: DIN y ASA.
  • Escala de diafragmas: f:1 a f:22
  • Escala de velocidades de obturación: 1/1000 (marca de 1/2000 pero no hay el “2000” a 8 seg
  • Escala para cine: 64 a 8 fps.
 Principales ventajas:
  • Reducido tamaño y muy lijero.
  • No necesita batería.
  • Amplia gama de sensibilidades.
  • Escala de cine.
Principales inconvenientes:
  • Posibles lectura erróneas, debido a la no automatización en la selección de sensibilidades.
  • Limitada vida activa de la célula de selenio (se agota con el paso de los años).
  • Solo es posible realizar lecturas de luz incidente, con una amplio ángulo de medición.
Este exposímetro se vendía con esta presentación:








 A continuación, un detalle de la bonita funda que lo acompañaba:





A pesar de los inconvenientes mencionados, es un exposímetro perfectamente válido, incluso a día de hoy y muy recomendable, por su sencillez y reducido tamaño.

domingo, 29 de abril de 2018

Tipos de exposímetros.

A continuación, voy a tratar de hacer un breve repaso a la historia de los exposímetros (fotómetros), ordenados cronológicamente, partiendo de los más antiguos hasta los más actuales, clasificados como de extinción, célula de selenio, célula de sulfuro de cadmio (CDs) y por último, de fotodiodo de silicio.

Exposímetros de extinción.

Aparecidos en finales del S-XIX, se consideran los primeros exposímetros diseñados para la medición fotométrica de la escena. Su funcionamiento es puramente óptico. No utilizan ningún tipo de batería, ni utilizan ninguna fuente de energía elécgtrica para funcionar. De hecho, ni disponen de ningún circuito eléctrico. Simplemente, cuentan con un sistema óptico, basado en diferentes diafragmas y/o filtros, tal que los rayos de luz que penetran en el dispositivo, a través de él, iluminan una serie de números, que pueden verse a través de un visor. Según la cantidad de luz que entre, puede verse una serie numérica u otra. Existen diversos tipos y métodos de lectura de éstos, pero lo más habitual es que la medición la marque la cifra más alta que se es capaz de visualizar.

Como ejemplo, he tratado de fotografíar lo que se puede visualizar en el visor del fotómetro de extinción de una cámara Paxette:

Exposímetro de cámara Paxette

Cámara Paxette

Ventajas:
  • No necesitan batería para funcionar.
  • No disponen de ningún elemento propenso a desgaste.
  • Perduran en el tiempo en muy buen estado.
Inconvenientes:
  • Carecen de exactitud.
  • Son muy poco sensibles y se hace muy difícil o imposible, hacer lecturas en escenas poco iluminadas.
  • La lectura es efímera, puesto que nada memoriza la lectura.

Exposímetros con foto-célula de selenio.

Aparecidos en los años 30', como mejora cualitativa de los anteriores exposímetros de extinción, éstos disponen de una foto-célula fotovoltaica, que al incidir la luz sobre ella, generan una pequeña cantidad de corriente, capaz de mover la aguja del medidor, gracias al campo magnético de una bobina. El circuito eléctrico, cuanta con un sistema de resistencias ajustables (colocadas en serie y paralelo), que sirven para ajustar y calibrar la medición.

Exposímetros de foto-célula de selenio

Para poder disponer de precisión en la medición, se solía regular el flujo de luz incidente a la foto-célula, mediante tapas más o menos perforadas, que se podían seleccionar. Algunos, para conseguir poder realizar lecturas en escenas poco iluminadas, añadían a elección del usuario, foto-células adicionales, que aumentaban la corriente generada y así, hacerlos más sensibles.

El ángulo de medición es muy amplio, debido a la gran superficie de la foto-célula, lo que los hacen excelentes para realizar medidas de luz incidente. Por el mismo motivo, son menos apropiados para las lecturas de luz reflejada, puesto que no se dispone de precisión para poder seleccionar con exactitud, la zona dónde se realiza la lectura.

Las foto-células de selenio requieren de un corto tiempo de espera entre lecturas, puesto que adolecen de una pequeña memoria de respuesta. El no respetar ese espacio de tiempo entre lecturas, puede falsear el resultado. En otras palabras, podríamos decir que no hay que tener demasiada prisa al usarlos, puesto que una buena lectura, no se puede realizar de forma instantánea.

Exposímetro de foto-célula de selenio

Accesorio para lectura de luz incidente

Weston Master - Invercone

Detalle de control de luz

Ventajas:
  • No necesitan batería para funcionar.
  • La medición es muy precisa.
  • Posibilidad de disponer mecanismo de retención de la lectura.
  • Muy manejables, debido a su tamaño reducido y su peso reducido.
  • Excelentes para lecturas de luz incidente.
 Inconvenientes:
  • La foto-célula se agota con el paso del tiempo, lo que provoca una insuficiente generación de corriente y por ello, lecturas erróneas.
  • Poca precisión para realizar lecturas de luz reflejada.
  • Cierta lentitud en la respuesta. 

Exposímetros con célula de Sulfuro de Cadmio.

Aparecidos en los años 60', estos exposímetros, substituían la foto-célula de selenio, de los predecesores, por una célula de sulfuro de cadmio, que a diferencia de los anteriores, ésta no genera corriente, si no que actúa a modo de resistencia variable, en función de la cantidad de luz incidente. Esto implica la necesidad de utilizar una batería, como fuente de energía capaz de crear el campo magnético capaz de mover la aguja del medidor.

Leica Meter MR4

Estos exposímetros supusieron un salto cualitativo y sobretodo, cuantitativo en su sensibilidad de lectura, pudiendo realizar lecturas muy poco iluminadas. No en vano, se usaron nombres comerciales para algunos aparatos, como Lunasix (fabricado por Gossen), haciendo alusión a la gran sensibilidad de la que disponía.

Interior de Gossen Lunasix 3

El ángulo de medición, pasa a ser de unos 30º, lo que los hace muy apropiados para lecturas de luz reflejada. Incluso, aparecen accesorios para reducir el ángulo de medición y así, poder realizar lecturas casi puntuales (spot). De igual forma que los anteriores, se disponen de semiesferas traslúcidas, para realizar lecturas de luz incidente.

Las células de sulfuro de cadmio adolecen de falta de linealidad en su respuesta, en función de la longitud de onda del haz de luz que le llega. Presentan una sensibilidad poco uniforme, en función del tipo de luz. Para no extenderme sobre este tema, podríamos resumirlo en una baja sensibilidad a la luz azul, lo que los hace ligeramente inestables en la lectura, según a la composición de la luz a medir. Pensemos que el espectro de la luz solar contiene una gran cantidad de luz azul, a diferencia de la luz proveniente de lámparas incandescentes (tungsteno), que presentan un espectro pobre en esa longitud de onda (luz cálida, de tonos rojizos).

Uno de los principales problemas que presenta la célula de sulfuro de cadmio, es la reducida gama de sensibilidades, a las que puede trabajar. Es decir, si se diseñaba el exposímetro para poder realizar lecturas en zonas poco iluminadas, el circuito se saturaba al realizar lecturas de zonas muy iluminadas. Para solucionarlo y poder disponer de cierta exactitud en la lectura, estos exposímetros suelen contar con dos escalas, una dedicada a las lecturas en escenas poco iluminadas y otra para las escenas más iluminadas. Para conseguir estas dos gamas de sensibilidad diferentes, se realizan las mediciones de escenas poco iluminadas, permitiendo el libre acceso de los rayos de luz a la célula, intercalando filtros de densidad neutra o láminas perforadas, delante de la célula, para las mediciones de escenas más iluminadas.

Un ejemplo de ello, lo podemos ver en los Gossen Lunasix 3.

Gossen Lunasix 3

La mayoría de estos exposímetros, utilizan baterías de 1,35V, que actualmente no se fabrican por haberse prohibido, debido a su alto contenido en mercurio. Las baterías comercializadas actualmente, si bien están disponibles en el mismo formato, en cuanto a forma y dimensiones, no lo son en cuanto a tensión, puesto que solo están disponibles con una tensión de 1,5V. Este hecho hace que sea un inconveniente para poder usar estos fabulosos exposímetros, que si bien existen diversas alternativas paliativas, como lo son las baterías de zinc/aire o los adaptadores de tensión de diodo zenner, la única solución que permite mantener la misma exactitud que ofrecían originalmente, pasa por la recalibración y ajuste interno del circuito eléctrico.

Ventajas:
  • La medición es extremadamente precisa.
  • Alta sensibilidad (posibilidad de lectura en escenas con niveles bajos de iluminación).
  • Excelentes para lecturas de luz reflejada.
 Inconvenientes:
  • Baja sensibilidad al espectro azul de la luz.
  • Necesidad de seleccionar escala de medición.
  • Dependencia de batería, generalmente no disponibles en la actualidad.

Exposímetros con fotodiodo de silicio.

Ya a finales de los años 70', aparecieron los primeros exposímetros con fotodiodos, como sensor para realizar la lectura de la luz. Los fotodiodos eran extremadamente más sensibles que ningún otro sistema anterior y poseen una muy amplia gama de sensibilidades. Esto les permite hacer lecturas en escenas muy poco iluminadas y en las altamente iluminadas, sin necesidad de cambiar ninguna escala ni intercalando ningún tipo de filtro o tamiz, entre la fuente de luz y el receptor.

Con la incorporación del fotodiodo, se mejoró sustancialmente, la equidad de respuesta, independientemente de la composición de la luz y los podemos considerar como de respuesta lineal. Esto permitía realizar indistintamente, lecturas en escenas iluminadas por cualquier fuente de luz, con la misma exactitud.

Sin lugar a dudas, estos exposímetros significaron un gran avance para la fotografía, en cuanto a la fotometría y fueron de gran ayuda para fotógrafos profesionales, que necesitaban lecturas muy precisas, para poder exponer con idoneidad, películas con emulsiones muy exigentes, que adolecían de una escasa latitud de exposición.

La alta velocidad a la que responden los fotodiodos, permitió la incorporación de sistemas de medida para flash. Algo que fue muy bien acogido por los fotógrafos de estudio. A continuación, dos Gossen, el Lunasix F, con medición de luz de flash y Profisix, un exposímetro puramente profesional.

Gossen Lunasix F - Gossen Profisix

Con la incursión de los fotodiodos, aparecieron los exposímstros con lectura en pantallas de cristal líquido (digitales) y permitió reducir significativamente el tamaño de los dispositivos:

Sekonic Twinmate L-208 - Polaris

Voigtlander VC Meter II

Ventajas:
  • Medición todavía más precisa.
  • Gran practicidad.
  • Amplia gama de sensibilidades.
  • Linealidad frente a cualquier fuente de luz.
 Inconvenientes:
  • Dependencia de una batería.

Accesorios.

La necesidad de realizar lecturas puntuales de luz reflejada, motivaron la aparición de diversos accesorios para adaptarlos a los exposímetros y conseguir tal fin.

Accesorios para reducir el ángulo de lectura

Puesto que es un tema mucho más extenso, he pretendido dar una breve explicación de tipo de exposímetro y hacer un breve resumen de las principales características de cada uno, sin adentrar en aspectos técnicos.

Espero haya sido de vuestro interés.

lunes, 26 de marzo de 2018

Leica IIIf: Objetivos invasores

Leica IIIf "dial rojo" de 1953

Muchos usuarios de las cámaras telemétricas Leica, de la serie original (como dicen algunos, las "auténticas" Leica) con montura a rosca para el objetivo, acostumbran a decir que ninguna de ellas tiene visor. Si bien es cierto que algunos modelos se fabricaron sin visor incorporado y se hacía necesario usar uno exterior, no lo es menos que los visores de las que sí lo poseen, distan mucho de lo que muchos entienden por visor y con lo que están habituados a usar.

Los visores de estas cámaras son extremadamente simples, tanto es así, que no disponen de marcas de encuadre, ni evidentemente cuentan con sistema de corrección del error de paralaje, típico en las cámaras telemétricas. De hecho, la telemetría se realiza a través de un visor diferente al de encuadre, aunque muy cercano a él. Estas cámaras tampoco disponen de ningún tipo de fotometría. 

Al no disponer de ningún mecanismo corrector del error de paralaje en el momento del encuadre, y evitar al máximo este problema, era necesario situar el visor muy próximo al objetivo, pero no nos engañemos, sigue existiendo error de paralaje, que se hace evidente en el encuadre de escenas a poca distancia.

Esta necesaria proximidad de los dos ejes (visor y objetivo), causaba una evidente invasión de la gran mayoría de objetivos, en el campo de visión del visor. Solo los objetivos más básicos y elementales, sin ningún accesorio montado, no son invasivos para estas cámaras. Ésto hace que muchos usuarios de este tipo de cámaras, usen siempre visores externos, montados en la zapata de accesorios, que, aún quedar más distanciados del eje del objetivo, y por ello, poseer más error en el paralaje, sean preferidos. Algunos de los visores externos, como los comercializados por Leica, poseen un corrector mecánico del paralaje entre él y el objetivo, modificando el ángulo que forman.

He intentado reflejar el problema mencionado en el artículo, mediante unas fotografías, pero aseguro que mirando a través de él, el problema es bastante más acusado.

En el primer ejemplo, podemos ver un objetivo no invasivo. Hay quienes aseguran que el Leica ELMAR 50/3.5, es la única lente que se puede usar cómodamente en estas cámaras, siempre que no se use parasol. Veamos lo que ocurre.

1. Objetivo Leica Elmar 5cm (50mm) f:3.5 de 1938:

Este es uno de los casos de objetivo no invasivo, en el campo visual a través del visor de la cámara.

Leica Elmar 5cm f:3.5 de 1938

Visión a través del visor de la cámara
2. Objetivo Leica Elmar 5cm f:3.5, con parasol original:

En este caso, ya se presenta una mínima invasión en el campo visual a través del visor de la cámara, causada por el parasol.

Leica Elmar 5cm f:3.5 con parasol

Visión a través del visor de la cámara

3. Objetivo Leica Summitar 50mm f:2 de 1948.

En este caso, ya se produce una invasión perceptible y un tanto problemática para realizar ciertos encuadres, al perder parte del campo de visión en la zona inferior.

Leica Summitar 50mm f:2

Visión a través del visor de la cámara

4. Objetivo Leica Summitar 50mm f:2 con parasol original SOOPD.

En este caso, ya se produce una invasión bastante molesta, en la que desaparece una parte considerable del campo de visión a través del visor.

Parasol Leica SOOPD, específico para Leica Summitar 50/2

Visión a través del visor de la cámara.

Como conclusión, el visor de estas cámaras puede ser usado cómodamente con objetivos de pequeño tamaño, como pueden ser el Leica Elmar 5cm, pero dejan de serlo si usamos lentes de mayor tamaño, más luminosas y por descontado, si usamos un objetivo de cualquier distancia focal diferente a la "normal" 50mm. Para ello, se hace imprescindible usar visores externos, de los que se dispone de una extensa gama de versiones diferentes.

De todos modos, son cámaras que pese a sus limitaciones y particularidades, se dejan querer, creo que precisamente por ese mismo motivo, y tienen muchos adeptos, como el que suscribe.