jueves, 25 de octubre de 2012

VOIGTLÄNDER VC METER II

Voy a tratar de explicar los pros y los contras, de este conocido fotómetro, de la forma más objetiva posible.


Vista frontal.

Vista posterior.
 Este fotómetro, es la versión mejorada, del original VC Meter, del mismo fabricante. Voightländer, fabricante de cámaras, de mucho prestigio durante décadas y originalmente alemana, fue absorbida por la empresa japonesa Cosina. De ahí, que este fotómetro venga como fabricado en Japón.

Es un dispositivo muy pequeño, ligero y muy fácil de usar. Puede montarse sobre la cámara, en una zapata de accesorios (dónde solemos poner el flash), lo que lo hace muy práctico, al tenerlo siempre a punto y a la vista. Dado su reducido tamaño (sólo 4 x 3,5 x 1,5cm) y su poco peso, hacen que no moleste en absoluto llevarlo sobre la cámara y hasta nos olvidaremos que lo llevamos montado.

Existente en color plateado (cómo el de la foto) y en color negro, por si queremos que haga juego con nuestra cámara o a gusto de cada uno. Con caja metálica y base de plástico, hacen que tenga un tacto muy sólido y agradable.

Se alimenta con dos pilas SR-44 o LR-44, muy baratas y fáciles de conseguir, situadas en un compartimento, de la parte inferior.


Quizás, una de las pegas que tiene, es que sólo mide luz reflejada, aunque llevando siempre encima, una carta gris o leyendo la palma de la mano y corrigiendo la lectura, podemos hacer lecturas de luz incidente.

La lectura se realiza a través del sensor situado en la parte frontal y lo hace, tras pulsar el botón naranja que lleva en la parte trasera. La lectura no es comunicada a través de tres leds situados en la cara superior del aparato. Consta de un led verde circular, en posición central y dos leds rojos, con forma de flecha, uno a cada lado del led verde.

La correcta exposición es indicada a través de la iluminación en solitario, del led de color verde. Las sobre exposiciones y subexposiciones, se indican primero, con la combinación del led verde central, junto a uno de los leds rojos laterales, según sea el caso. Una desviación más elevada, es indicada con la iluminación sólo de uno de los leds rojos.

La dirección a la que apuntan los leds rojos, nos indican el sentido en que deberíamos girar las ruedas de selección, situadas en la parte superior. Sobre la rueda situada a la derecha, están indicadas las velocidades de obturación: 1/2000, 1/1000, 1/500, 1/250, 1/125, 1/60, 1/30, 1/15, 1/8, 1/4, 1/2 y 1. Es evidente, que si usamos una cámara clásica, con distintas velocidades de obturación, tendremos que interpolar resultados.

En la rueda de la izquierda, encontramos indicados los valores del diafragma f: 1, 1.4, 2, 2.8, 4, 5.6, 8, 11, 16 y 22. Ocurre lo mismo que con el caso anterior, si usamos algún objetivo con distintos valores de aperturas, deberemos interpolar.

Sobre esta rueda, encontramos el selector de la sensibilidad de la película, con valores de ASA 25, hasta ASA 3200. Precisamente este selector, en mi opinión, es el principal problema que tiene este fotómetro y que hace que me sea desagradable usarlo. El giro del selector es tan suave, que cualquier leve roce, entrando la cámara en la bolsa o simplemente con la ropa que llevemos, hace que se mueva y perdamos la selección correcta de la sensibilidad de la película y con eso, obtener una lectura falsa, que nos puede arruinar la fotografía, si no comprobamos cada vez, que este anillo esté bien ajustado. Los otros selectores, también se mueven con suma facilidad, pero no es un hecho importante, ya que no falsea la medición, si no que da otros valores.

Para resolver este problema, podemos hacer una pequeña reparación. Se trata de quitar el tornillo central, de la rueda selectora de diafragmas, mediante una herramienta de dos puntas, y al retirar dicha rueda, veremos que hay la arandela que separa el disco selector de la sensibilidad y la rueda de diafragmas. Esta arandela, está conformada, de tal manera, que además de hacer de separador y de desvincular los dos movimientos de rotación entre el disco de sensibilidades y la ruenda de diafragmas, realiza una cuerta presión entre ambos, para fijar la posición del disco. Si lo sacamos de su ubicación y le damos una forma más agresiva, doblando sus extremos, lograremos que el disco selector de la sensibilidad de la película, quede mucho más sujeto y no se mueva con facilidad, evitando los desagradables movimientos accidentales.

Entre los dos selectores, hay unas líneas horizontales, para tener una visión rápida de las cinco selecciones equivalentes, entre velocidad de obturación y apertura.

La precisión no podríamos decir que esté a la altura de un profesional muy exigente, ya que posee una histéresis bastante elevada, de 1 paso entero (para un buen fotómetro, esto es elevadísimo), cómo vamos a poder ver, en las siguientes imágenes:


Selección para exposición correcta.
f:8 - 1/60

Primera indicación de desviación (subexposición).
f:11 - 1/60

Indicación de subexposición,
al leve movimiento de las ruedas selectoras.
f:11+1/3 - 1/60

Primera indicación de desviación (sobreexposición).
f:5.6 - 1/60

Indicación de sobrexposición,
al leve movimiento de una de las ruedas selectoras.
f:4+2/3 - 1/60
Este problema de histéresis, no es mucho problema, si sabemos interpretar cuál es el punto intermedio entre extremos y ningún problema, si usamos película negativa, tanto en color cómo blanco y negro.

Resumiendo, podríamos decir que es un buen fotómetro, con algunos defectos, ligero y pequeño sobre todo, muy práctico, claro y fácil de usar, ideal para cámaras clásicas, que no llevan fotómetro integrado.

jueves, 11 de octubre de 2012

Mis principios.

Voy a presentar a mis dos primeras cámaras.

La primera que cayó en mis manos, cuando tenía 11 añitos, una Agfa Silette, que mi padre había abandonado en un cajón de casa. Una cámara muy práctica y cómoda de usar, aunque sin telémetro y sin fotómetro. Sin lugar a dudas, una muy buena manera de empezar a tomar contacto con la fotografía más tradicional, enfocando por estimación y calculando la exposición a "ojo", ya que el fotómetro que tenía mi padre (un Sekonic L-38), guardado junto a la cámara, dejó de funcionar, supongo que porque la célula de selenio, se había agotado.

La cámara me entró por la vista, porque me encantaba como era y yo que mi pasión por la fotografía, en parte se lo debo a esta cámara. Todavía conservo las primeras tomas que hice con esta cámara.

Además de la cámara, tengo el parasol (muy bonito, por cierto), un filtro amarillo y la funda original.

Lo que más me gustaría destacar de esta cámara, es su practicidad, ligereza y su objetivo, que si se conserva en buen estado, es un muy buen objetivo.



La segunda cámara que cayó en mis manos, fue una Yashica Electro 35. Para mí, en aquellos momentos, el colmo de la modernidad. Comparada con la anterior, ésta ya tenía telémetro y fotómetro. En aquel momento, me pareció el Rolls Royce de las cámaras.

Esta cámara fue también abandonada y aparcada por mi padre, habiendo sido substituida por una "moderna" Canon T80.

De esta cámara, me gustaría destacar también su excelente óptica, muy luminosa y de excelente calidad.

Lo que menos me gustaba era su fotómetro, que aparte de dejarte cegato las luces roja o amarilla, dentro del visor, la cámara funciona con prioridad de abertura y ella escoje la velocidad de disparo, sin indicarla y sin poder cambiar la selección, obligando a jugar con el anillo de la sensibilidad de la película, para sobre-exponer o sub-exponer al gusto y con el riesgo de olvidarte de volver a dejar bien, el anillo de la sensibilidad.

De esta cámara tengo parasol y funda, tanto para el cuerpo cómo para el parasol.

miércoles, 10 de octubre de 2012

Telemétricas VS SLR


A lo largo de los años, muchas personas me han preguntado, que cámara es mejor, refiriéndose al fabricante de la cámara y lo cierto es que, jamás les respondo con lo que quieren oir. Lo siento, pero no hay una respuesta fácil y concreta, para esta pregunta. No saben que juegan con fuego, porque la respuesta puede convertirse en unas cuantas horas de charla, muestreo y unos cuantos cafés.

Otros tantos, al verme detrás de una cámara de visor directo, al no estar acostumbrados a ellas, me preguntan que tipo de cámaras son mejores, si éstas o las SLR (también conocidas como "reflex"), pero sintiéndolo otra vez, nunca respondo con lo esperado y tampoco sabes que corren el mismo peligro que con la pregunta anterior.

Como que a través del blog, ni puedo alargarme horas y horas, ni se pueden tomar cafés, voy a tratar de resumir y ser lo más objetivo que pueda, aunque esto va a ser lo más difícil y voy a tener que pedir disculpas por anticipado.

Veamos algunas ventajas y algunos inconvenientes, de las cámaras de visor directo.

Antes de todo, me gustaría comentar, que yo llamo “cámaras de visor directo” a las cámaras que muchos llaman “telemétricas”, pero no todas las cámaras de visor directo, tienen telémetro y por lo tanto, no podemos llamarlas “telemétricas”.

Carencia de espejo.
Una de las principales características de estas cámaras y una de sus mejores bazas, es la ausencia de espejo y de mecanismos móviles, para poder previsualizar la imagen.

Precisamente, al contar con un visor óptico directo, totalmente independiente del objetivo montado. Esto se traduce en una disminución del peso total de la cámara, de las vibraciones que produce el espejo y su mecanismo, así como la posibilidad de ver la imagen en todo momento, sin interrupción. Esto último es muy valorado por algunos fotógrafos, que les gusta controlar la imagen en todo momento y no perder nunca la visión de la imagen.

Los visores directos, suelen ser muy luminosos y como he dicho antes, son independientes del objetivo que montemos en la cámara. Esto puede ser muy gratificante, cuando se usan objetivos de focales muy largas, poco luminosos, que con una cámara SLR, nos haría bastante tediosa la tarea de enfocar.

Al no previsualizar la imagen a través del objetivo, como ocurre en las SLR, cuando se usan filtros de color, tanto con el fin de variar el contraste de la imagen en blanco y negro, como para corregir la temperatura de color, cuando usamos película en color, el filtro no nos va influenciar en la imagen visualizada por el ocular. Cuando se usan filtros de variación del contraste, para película en blanco y negro, de alta gradación, cómo los rojos, verdes o naranjas, lo cierto es que se agradece el filtro no altere la visualización de la imagen, a través del visor.

Esta carencia de espejo móvil y de su mecanismo, hacen que el disparo de una cámara de visor directo, sea suave y sutil como la seda. Esto se traduce en una presencia más discreta de nuestra cámara y se convierte en algo mucho menos agresivo, para el sujeto fotografiado.

A todo lo anterior, hemos de sumar, que suelen ser cámaras mucho más ligeras, pequeñas, manejables, fáciles de transportar y discretas.

Inconvenientes.

Por muy bien que esté construido el telémetro de la cámara de visor directo, es muy susceptible a provocar reflejos que hacen perder la capacidad óptica de enfocar, porque desaparece la imagen virtual, necesaria para enfocar.

Si queremos usar un filtro polarizador, primero hay que visualizar la imagen, a través del filtro polarizador y del visor, para luego, montar el filtro, sobre el objetivo, en la misma posición, para logar el mismo efecto. Hay polarizadores especiales para estas cámaras y facilitar dentro de lo posible, esta misión.

Al usar filtros degradados, hay que desplazarlos, para logar el efecto deseado, pero no podremos ver cómo va a quedar realmente en la fotografía.

La imagen que vemos a través del visor, mantiene siempre el mismo tamaño, independientemente de la óptica utilizada. Hay cámaras que varían la posición de las máscaras de encuadre, según la óptica montada, pero manteniendo el tamaño de la imagen. Eso complica un poco la tarea de encuadrar, cuando usamos ópticas de distancias focales largas, ya que las máscaras dejan un campo muy pequeño, dónde debemos encuadrar.

Imposibilidad de cambiar la pantalla de enfoque, al contrario de algunas SLR profesionales.

El error de paralaje, que existe entre el eje formado entre el visor-escena y el eje objetivo-escena, está corregido en algunas cámaras de visor directo (no en todas), pero cuando la distancia al objeto es muy pequeña, es un grave problema, sobretodo si se pretende realizar macrografía.

domingo, 7 de octubre de 2012

Minolta SRT 101

La Minolta SRT-101, posee un fotómetro muy interesante y no menos curioso. Lo que lo diferencia del resto de cámaras, es el poseer dos sensores (foto-resistencias LDR), situadas una de ellas en la parte alta del pentaprisma y otra en la parte baja. De esa manera, se hace una lectura más distribuida de la luz que incide en el objetivo, a diferencia de las lecturas realizadas por la mayoría de cámaras, ponderada en el centro.

Además, la lectura de la luz incidente, a través de las dos fotoresistencias, no se hace por igual, ya que se da más importancia a la lectura del sensor, destinado a medir la luz incidente en la parte baja de la imagen proyectada. De ahí, las iniciales CLC, que lleva en el frente, que provienen de Contrast Light Compensator. Podríamos decir que es un precursor de la medición matricial, que conocemos actualmente.
De esta manera, digamos que al fotografiar un paisaje dónde se incluye cielo y tierra, se le da más importancia a la lectura de la tierra, por encima de la lectura del cielo, para compensar la diferencia de iluminación que pueden tener y que un fotógrafo aficionado, puede que no sepa compensar por sí sólo.

Está claro que este tipo de fotómetro, no es válido para un fotógrafo experimentado, aunque de hecho, todos los fotómetros integrados en una cámara, poca o nula información, aportan a un fotógrafo experto.

El fotómetro de esta cámara, utiliza una batería de mercurio (actualmente prohibidas), de 1,35V. Actualmente, existen baterías de las mismas dimensiones que la original, pero de 1,5V, en lugar de los 1,35V.

Si bien es cierto, que actualmente existen multitud de soluciones, para este problema, como las baterías de zinc-aire o los adaptadores a base de diodo zener, en esta cámara es fácil recalibrar el fotómetro, a base de modificar mecánicamente o eléctricamente, la relación que existe entre la posición de la aguja del fotómetro y la posición de los anillos de diafragma y/o velocidad de obturación.

Aquí, una imagen del mecanismo del fotómetro de la cámara, dónde podemos ver las dos fotoresistencias y el mecanismo que vincula la aguja del fotómetro, el anillo de diafragmas y la rueda de velocidades de obturación:

Fotos familiares

C/Aragón, 366. Barcelona.

Playa de Castelldefels (Barcelona), 1962.

Mi abuela y su hermana (mi tía-abuela)

Libros.

Los últimos libros adquiridos ayer mismo en librería Kowasa:




Por ahora, sólo he tenido tiempo de hojearlos y tienen muy buena pinta, sobretodo el primero y el último, que es un recopilatorio de formulaciones y procesos tradicionales.

Leica Summitar

El objetivo Summitar de Leica 50/2, es muy agradable de usar, cómodo por la posibilidad de plegado y poder usar las fundas eveready. De poco peso y muy alta calidad de construcción, aunque con un recubrimiento antireflectante, un tanto delicado, al que hay que tratar con extrema suavidad, siempre que limpiemos las lentes, tanto frontal como trasera.

Yo estoy muy acostumbrado a las focales "normales" de 50mm y sólo uso otra distancia focal, para montar un 35mm. Al resto de focales, les doy un uso muy esporádico.

La Leica M3 no tiene marcas para focales más cortas que 50mm, sin usar visores externos ni lentes adicionales, así cómo la Leica IIIf, que sólo tiene la posibilidad de usar un 50mm, si se quiere usar el visor incorporado en la cámara, sin añadir otro visor externo.

Como sistema de protección de la lente frontal, yo suelo usar siempre un parasol, a poder ser rígido (de metal o de plástico) y no de goma. Además, las lentes anteriores a los años 70, no tienen unos recubrimientos muy efectivos y suelen padecer de un efecto flare, bastante acusado. Este efecto se produce, por la reflexión interior de la luz que penetra en el objetivo, sobretodo, de los haces de luz, que penetran de forma inclinada (no paralela) al eje central.

Si usamos un parasol, se reduce en gran medidas, este efecto flare. Es también por eso, que como el 80% de las lentes que uso, son anteriores a los años 70, se hace casi imprescindible usar el parasol, para obtener buenos resultados.

Leica realizó un parasol exclusivo para su objetivo Summitar, pero que hace que sea el único objetivo que uso sin parasol. Creo que con las imágenes, se puede entender bastante bien el motivo:

Parasol para Leica Summitar, cerrado.

Parasol para Leica Summitar, abierto.

Monatado en una IIIf

Vista general.

Objetivo plegado, con tapa.

Objetivo plegado, destapado.

Objetivo desplegado, listo para usar.