domingo, 4 de mayo de 2014

CLA en Leica Summicron 35/2

Ayer pasé una tarde, de lo más entretenida y fructífera. Lo que empezó siendo una limpieza superficial, de Leica Summicron 35mm f:2, terminó siendo una CLA (Clean Lubed & Adjust), en toda regla.

Los objetivos, con el paso de los años, por muy bien guardados y conservados que hayan estado, la grasa que lubrica los helicodes internos, pierdes sus cualidades y lo más importante, van acumulando suciedad en el interior, que termina depositándose en las lentes, afectando al resultado óptico, cuando ésta es excesiva. Esta suciedad, proviene de las partículas en suspensión del aire y de la humedad, que termina por crear un velo muy perjudicial, en las lentes. Tenemos que pensar, que un objetivo, no es una cámara estanca y esto, se nota con el paso de los años.

Como he comentado, la idea original, era la de limpiar bien el exterior del objetivo, que si bien, no estaba especialmente sucio, siempre viene bien, quitar restos de grasa, de las huellas dactilares y pequeñas partículas de polvo, que se pueden acumular, incluso manteniéndolo dentro de la bolsa del equipo fotográfico, o en una caja.

Tras limpiar el exterior, con un paño apropiado, limpié el filtro UV, que tengo puesto, para proteger la lente frontal y al mirar a través de él, recordé que tenía pendiente, eliminar el velo que tenía mi unidad, en las superficies de las lentes, en el interior. Recordé, que ese velo, me había provocado un efecto de flare, bastante acusado, en algunas ocasiones, en tomas a contraluz.

En esta imagen, aunque de muy mala calidad, se puede apreciar la suciedad que había en el interior:



Cuando me proponía retirar las lentes frontales, me percaté de un resto de ¡aceite!, en el anillo de la montura. Al verlo, empecé por este punto, porque me pareció más urgente todavía, que el velo de las lentes, porque si ese aceite, llegaba a las láminas del iris, daría más trabajo.

Empecé por retirar la montura y lo que empezó siendo un resquicio de aceite asomando al exterior, ¡se convirtió en una piscina de aceite en el interior! De esta guisa me encontré el interior del anillo de la montura:


Tras limpiarlo, tuve que proceder a seguir desmontando, para comprobar lo que estaba claro. Alguien había lubricado los helicoides, con un lubricante totalmente inapropiado. Hace años que tengo esta lente, pero jamás la había desmontado. Supongo que alguien, antes de tenerlo yo, quiso lubricarlo, pero no era muy buen profesional.

Seguimos desmontando y eliminado los restos de lubricante:




Una vez todo el lubricante retirado y las superficies bien limpias, procedemos al montaje del mecanismo, añadiendo el lubricante apropiado. Éste es precisamente uno de los puntos más delicados, ya que en función del tipo de lubricante elegido, variará -y mucho- el tacto del anillo de enfoque. Debemos encontrar un equilibrio entre, facilidad de movimiento y ausencia de holguras (que enrarecen el tacto).


Una vez montada la parte posterior del objetivo, dónde se encuentra todo el mecanismo de enfoque, procedemos a desmontar las lentes frontales, para limpiar las superficies interiores y eliminar el velo.



Tras llegar a este punto, me di cuenta que el anillo por dónde deslizan los pivotes de las láminas del iris, estaba ligeramente manchado de aceite, aunque tan poco, que no afectaba ni había manchado las láminas. La emoción del momento, mientras examinaba el interior, ocasionó que terminase así...


... y no me quedó otra, que liarme a limpiar todo el iris. Quien haya tenido que desmontar y  montar un iris de diez láminas, como es el de estos objetivos, sabe el pulso y el temple que hay que tener, para montar a partir de la séptima lámina, ya que las seis primeras es relativamente fácil, si se tiene algo de experiencia.

Unas imágenes del proceso de montaje de las láminas del iris:






Tras montar las láminas y comprobar que el iris funciona correctamente, en todo su recorrido, procedo a montar las lentes frontales, una vez limpias:



Por último, montamos el anillo de retención del conjunto de lentes frontales, tras haberlo limpiado a fondo, ya que tras el anillo, es un punto típico de acumulación de suciedad. Como ya he comentado al principio, un objetivo no es estanco y existen muchas zonas, por dónde suele entrar suciedad y se acumula.


Al final, como comenté, terminé haciendo un CLA a este objetivo, ¡que bien se lo merece!

viernes, 2 de mayo de 2014

Fotografía estenopeica.

Esta semana, he recibido varias consultas, sobre la fotografía estenopeica, a raíz de las actividades celebradas el fin de semana pasado, con motivo del "Pinhole Day" y he creído oportuno, reunir las respuestas en una entrada del blog, junto con cuatro pinceladas, sobre este tema.

La "fotografía estenopeica", es una técnica ancestral y uno de los pilares de la fotografía. La principal característica es la utilización de una cámara básica y elemental, que se reduce a un cajón estanco a la luz, que tiene practicado un pequeño orificio en una de sus caras, lugar por dónde entra la luz y plasmará la imagen que se encuentre frente a él, en un soporte fotosensible, situado en la cara opuesta a este agujero. A este orificio, se le llama "estenopo" y de ahí el nombre de la técnica fotográfica. Cabe destacar, que en inglés, se le da el nombre de "Pinhole" (agujero de aguja), debido a que se suele realizar usando un alfiler.

El principio de funcionamiento, es el mismo que el que se cumple en la llamada "cámara oscura", dónde la cámara es una habitación, también estanca a la luz y por dónde la única vía para que la luz incida en el interior, es a través de un orificio practicado en una de las paredes:

Cámara oscura

Como se ve en el dibujo anterior, la luz entra a través del orificio practicado en la pared y se proyecta, sobre la superficie de la pared opuesta. La cámara estenopeica es exactamente igual. En ningún caso, se usa ninguna lente, ni mucho menos, objetivo.

El estenopo de la cámara, debe ser de unos 0,3mm a 0,5mm de diámetro. Cuanto más pequeño sea este orificio, obtendremos más profundidad de campo en la imagen proyectada y por ende, más zona tendremos, dentro de foco, ganando en nitidez, so pena de un tiempo de exposición más elevado. La zona que quede dentro de foco, también depende de la distancia que exista entre el estenopo y la superficie de proyección.

La imagen se debe proyectar sobre una superficie fotosensible, como una hoja de película fotográfica, utilizada para la fotografía de Gran Formato (10x12, 12x18...), para obtener una imagen negativa. Ésta, la podremos positivar directamente por contacto, sobre papel fotográfico (fotosensible), para obtener el positivo.

Si bien hay quienes usan papel fotográfico, en lugar de película en láminas, en este caso, se obtiene una imagen negativa sobre papel, pero aunque se puede realizar una copia por contacto, para obtener una imagen positiva, no tiene tanta calidad. Otro procedimiento de positivado utilizado, es el del escaneo digital y la inversión, a través de una software dedicado al tratamiento de imágenes, pero es evidente, que perderemos todo el encanto que tiene este tipo de fotografía.

El tiempo de exposición, dependerá de la sensibilidad del soporte fotosensible utilizado, del diámetro del estenopo y de la distancia de éste, al soporte fotosensible.

Para calcularlo, podemos usar las matemáticas y los principios fundamentales de la óptica, pero debido a que cuando se usan tiempos de exposición muy elevados, se pierde toda reciprocidad, entre los elementos que intervienen, ya que la respuesta deja de ser lineal, lo mejor es realizar ensayos de prueba y error. Pensemos, que en el caso de utilizar película negativa en blanco y negro, contamos con una latitud de exposición de hasta 5 pasos.