domingo, 4 de noviembre de 2012

Fotometría


En primer lugar, me gustaría comentar que, la fotometría en fotografía, es un tema del que podríamos estar hablando durante meses, o años, escribir varios libros y nunca llegaríamos a un final concreto, ya que cada uno tiene sus preferencias y gustos. Jamás haremos una medición de la luz de una escena, a gusto de todos, porque en realidad, no hay una ley o manera estricta de proceder, pero sí unos procedimientos más o menos establecidos, que se ajustan a los cánones fotográficos, de lo que se considera una “buena medición”.
Una vez hecho este comentario, hemos de tener muy claro, que utilicemos el exposímetro que sea, no es tan importante el aparato en sí, cómo el hecho de estar familiarizado con él, porque a partir de ese momento, se va a convertir en nuestro amigo, que hará las funciones de “consejero delegado”, al cual haremos el caso que creamos necesario, en cada ocasión y bajo nuestro criterio, como siempre ocurre en todos los ámbitos.
Con esto, quiero decir, que el exposímetro nos va a dar una lectura, que tendremos que interpretar, pensar y ejecutar en consecuencia, para transferir a la cámara, la información que nosotros hayamos procesado, que por eso, nosotros tenemos la capacidad de racionar y el exposímetro, no.
Cometeremos un craso error, si siempre nos limitamos a leer la información facilitada por el exposímetro y la transferimos directamente a la cámara. Siempre que me han pedido que le explique a alguien, algo sobre la fotometría, este punto es el que ha creado más dudas y controversias, porque cuando uno se inicia a la fotografía y empieza a tomar mediciones no automáticas, sobre todo con un exposímetro externo a la cámara, suele creerse con la posesión de la herramienta de la verdad absoluta y que las lecturas son la ley y no se deben cuestionar, hasta que se experimenta, se practica y uno se da cuenta que estaba totalmente equivocado.
Primero, es imprescindible tener bien claro, los dos tipos de medición que existen, que son los de luz incidente y luz reflejada.
La luz incidente, cómo su nombre indica, es la luz que “incide” en el sujeto a fotografiar. En otras palabras, es la luz que le llega al sujeto y es independiente de cómo sea el sujeto.
La luz reflejada, también cómo su nombre indica, es la luz que refleja el sujeto. Digamos que es la luz que “rebota” en el sujeto y en este caso, sí que influye –y mucho- cómo es el sujeto, su forma, color, textura, etc.
Así a grandes rasgos, podríamos decir, que la medición de la luz reflejada, requiere una mayor interpretación, por parte del fotógrafo y que para obtener buenos resultados, se debe tener un poquito de práctica.
También decir, que cualquier exposímetro capaz de medir la luz reflejada, cómo los incorporados en las cámaras, son capaces de medir la luz incidente, haciendo la lectura sobre una carta gris o sobre la palma de la mano, haciendo las correcciones pertinentes, como veremos más adelante, así como sobre un cielo azul y despejado.
La medición de la luz incidente, se debe hacer a través de un elemento capaz de hacer difusa la luz que va a penetrar en el exposímetro y que no todos los exposímetros poseen este elemento difusor.

Medición de luz incidente.
Para realizar las primeras mediciones de luz incidente, posicionaremos la célula del exposímetro -intercalando su correspondiente difusor-, lo más cerca posible del sujeto a fotografiar y formando un ángulo que sea la mitad del ángulo que forma el eje entre la fuente de luz, el sujeto y la cámara. Este ángulo mitad, se puede variar, a gusto de cada uno. Yo recomiendo formar un ángulo de 2/3 entre la fuente de luz y el sujeto y 1/3 con la cámara. Para que nos entendamos, el exposímetro “mira” más directamente a la cámara que a la fuente de luz.
En este caso, el valor de la exposición que nos da la lectura del exposímetro, sí que podemos seleccionarlo directamente en nuestra cámara, siempre y cuando no se esté usando un filtro, ya que en ese caso, deberíamos corregir el valor, según nos indique el fabricante del filtro.

Medición de luz reflejada.
Voy a tratar de resumir, porque este tipo de medición, como he comentado antes, es la más comprometida, extensa de explicar y de más libre interpretación.

En primer lugar, dejar claro que si realizamos una lectura de la luz reflejada sobre una carta gris, obtendremos el mismo resultado, que si hacemos una lectura de luz incidente, con el accesorio difusor, dedicado para nuestro fotómetro (que suele ser una pieza o semiesfera de plástico blanco translúcido).
Como ya hemos dicho antes, la luz que reflejan los objetos, depende de la forma, color, textura, etc. cosa que no ocurre cuando realizamos lecturas de luz incidente.
La gran mayoría de cámaras con fotómetro incorporado, realizan lecturas de luz reflejada y muy poquitas, pueden hacer lecturas de luz incidente y que éstas, no dejan de ser cámaras con fotómetros acoplados, pero no integrados. Así pues, nos conviene también, dominar bien la técnica de la lectura de la luz reflejada.
El exposímetro, midiendo luz reflejada, debe convertirse en un consejero y la lectura obtenida, una simple información que deberemos interpretar y procesar, aplicando las correcciones que creamos oportunas.
Al hacer lecturas sobre superficies de un color, con más índice de reflexión, que una carta gris (colores claros), obtendremos una lectura de subexposición, respecto a la lectura de luz incidente y la lectura sobre superficies de colores oscuros, una sobreexposición. Para que esto no ocurra, deberemos corregir la exposición y no trasladar directamente los valores obtenidos por el exposímetro.
Cuantificar esta corrección, nos podría llevar páginas enteras escritas y no llegar a ningún resultado exacto y lo más fácil es dejarnos guiar por la experiencia obtenida con el tiempo.
Como dato curioso y muy práctico, es el de realizar lecturas de luz reflejada, sobre la palma de nuestra mano y realizar una corrección, que suele estar en torno a sobreexponer 1,5 pasos de la lectura que nos da el exposímetro, ya que éste nos va a dar una lectura de subexposición, respecto a la lectura de luz incidente. Lo curioso es que todos, independientemente del color de la piel, tenemos un índice de reflexión de la luz, muy parecido y la corrección que se debe aplicar, suele ser muy parecida, en todos los casos.
Mi humilde intención ha sido la de poder ayudar a todo aquel aficionado, que se quiera iniciar con el dominio de la fotometría y que le llegue a resultar algo familiar y divertido, en lugar de un problema y un miedo a lo desconocido.

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