Nippon Kogaku Nikon F - FTn de 1968

Nippon Kogaku Nikon F - FTn de 1968.
  • Tipo: Réflex.
  • Formato de película: 35mm.
    Obturador: plano focal de lámina de titanio alveolar.
  • Velocidades de obturación: de 1 a 1/1000 seg. más B y T. Autodisparador incorporado de 3 a 10 seg.
  • Sincronización: las sincronizaciones FP y X se pueden ajustar con el selector de sincronización de acuerdo con la velocidad de obturación que se utilizará. Bombillas de clase M y MF también utilizables. Sincronización X a 1/60 seg. o más lento. Conector de PC incluido. Contacto de zapata para unidad de flash específico sin cables Nikon.

Minolta X-700


En este caso, he querido presentar mi cámara Minolta X-700, la cual usé como equipo principal durante bastantes años, de los que guardo muy buenos recuerdos y en los que me acompañó siempre, como fiel amiga que es.

La Minolta X-700 apareció e principios de los años 80' y fue una de las cámaras de más longeva producción, puesto que se mantuvo en producción hasta el año 2001, ¡con números de serie superiores a los 3.000.000!

Sekonic Auto-Leader L38

Me gustaría presentaros a este estupendo exposímetro. Se trata del Sekonic Auto-Leader L38. Un exposímetro que se hizo muy popular en los años 60' entre los aficionados a la fotografía, por su practicidad y capacidad de medición.

Se trata de un exposímetro de célula fotovoltaica de selenio y eso, como ya vimos, significa que no necesita de ninguna batería para poder funcionar, porque la misma luz incidente es la que genera la tensión necesaria para mover la aguja del medidor. Como es evidente, cuanta más luz incida, más energía eléctrica se produce y más moverá el medidor.

Tipos de exposímetros.

A continuación, voy a tratar de hacer un breve repaso a la historia de los exposímetros (fotómetros), ordenados cronológicamente, partiendo de los más antiguos hasta los más actuales, clasificados como de extinción, célula de selenio, célula de sulfuro de cadmio (CDs) y por último, de fotodiodo de silicio.

Exposímetros de extinción.

Aparecidos en finales del S-XIX, se consideran los primeros exposímetros diseñados para la medición fotométrica de la escena. Su funcionamiento es puramente óptico. No utilizan ningún tipo de batería, ni utilizan ninguna fuente de energía elécgtrica para funcionar. De hecho, ni disponen de ningún circuito eléctrico. Simplemente, cuentan con un sistema óptico, basado en diferentes diafragmas y/o filtros, tal que los rayos de luz que penetran en el dispositivo, a través de él, iluminan una serie de números, que pueden verse a través de un visor. Según la cantidad de luz que entre, puede verse una serie numérica u otra. Existen diversos tipos y métodos de lectura de éstos, pero lo más habitual es que la medición la marque la cifra más alta que se es capaz de visualizar.

Leica IIIf: Objetivos invasores

Leica IIIf "dial rojo" de 1953

Muchos usuarios de las cámaras telemétricas Leica, de la serie original (como dicen algunos, las "auténticas" Leica) con montura a rosca para el objetivo, acostumbran a decir que ninguna de ellas tiene visor. Si bien es cierto que algunos modelos se fabricaron sin visor incorporado y se hacía necesario usar uno exterior, no lo es menos que los visores de las que sí lo poseen, distan mucho de lo que muchos entienden por visor y con lo que están habituados a usar.

Los visores de estas cámaras son extremadamente simples, tanto es así, que no disponen de marcas de encuadre, ni evidentemente cuentan con sistema de corrección del error de paralaje, típico en las cámaras telemétricas. De hecho, la telemetría se realiza a través de un visor diferente al de encuadre, aunque muy cercano a él. Estas cámaras tampoco disponen de ningún tipo de fotometría.

Leica ABLON

Hoy, un aficionado a las cámaras clásicas, me consultaba que no se ha podido resistir a los encantos de una cámara Leica, de las llamadas screw mount, y me he percatado de que desconocía por completo la particularidad de estas cámaras, respecto a la carga de la película.

Además de que estas cámaras están construidas para usar los chasis FILCA, fabricados por Leica (no olvidemos que Leica fue quien usó por primera vez la película de 35mm, usada hasta entonces solo para el cine, en una cámara de fotos y para ello, tuvo que "inventar" un chasis específico, que bautizó como FILCA), que son ligeramente más altos y al usar chasis convencionales, se corre el riesgo de que éste descienda y la película no quede bien alineada, quedando las perforaciones fuera del alcance de los dientes del piñón de arrastre, hay otra "particularidad".

Historia de la Leica IIIf fabricada en Canadá


Cuando Ernst Leitz estableció en 1952, su nueva fábrica en Midland, Ontario, Canadá, uno de sus primeros productos fue el Leica IIIf, la primera cámara de la marca que incorporó la sincronización de flash incorporada y regulable, que se había estrenado (en Wetzlar) en 1950. La principal característica de las IIIf, que las diferenció del resto, fue la incorporación de un selector de retardo de flash, situado bajo el dial de velocidad de obturación, con una escala calibrada en milisegundos de 0 a 20, y grabado en números negros o rojos (según el año de fabricación). La versión posterior IIIf "esfera roja", realizada a partir de finales de '51 o principios de '52 en adelante, tenía un mecanismo de obturación mejorado y una velocidad superior de sincronización X de 1/50 seg, en vez de 1/30 seg de la versión de "dial negro". A partir de 1954, la IIIf se podía adquirir con un autodisparador mecánico de resorte incorporado, identificado por una palanca de aspecto elegante en el frente.

Historia de Leica.

Factoría ERNST LEITZ
No cabe duda que Leica tiene una más que interesante historia a sus espaldas y que no es muy conocida.

Empecemos por explicar el nombre que dio nombre a estas míticas cámaras y que aparece del acrónimo de Leitz-Camera y de ahí LEICA. A la fábrica "madre" Leitz, creada por Ernst Leitz, dedicada al diseño y la fabricación de dispositivos ópticos, como por ejemplo microscopios, le cambió radicalmente la historia, cuando apareció un ex trabajador de una de las empresas competidoras, de gran prestigio a trabajar para Leitz. Esa persona fue Oskar Barnack y la empresa de la que procedía, la prestigiosa Carl Zeiss.

Limpieza de Hasselblad Carl Zeiss Distagon 50/4 T* CF FLE

Por desgracia, hasta los mejores (y caros) objetivos, están expuestos a la proliferación de hongos en sus lentes. En este caso, le tocó a un objetivo Carl Zeiss Distagon 50/4 T* CF FLE para Hasselblad, que pudimos rescatar y recuperar su esplendor. Por suerte, la afectación por hongos fue subsanada a tiempo.

Reparación de golpe en Nokton 50

Arruinar una lente tras golpear el suelo en una caída, es algo a la que nos exponemos todos, mientras usamos nuestras cámaras. A pesar de poner todo nuestra atención y tratar el equipo con máximo cuidado, el riesgo existe y nunca podemos evitar esto por completo.

En este caso, el objetivo afectado fue un precioso Nokton 50/1.5, para Leica, que tras la colisión, quedó totalmente inservible, doblándose el parasol (y que gracias a él, se pudo evitar la rotura de la lente frontal), y desarmándose el cuerpo del objetivo, así como el anillo de selección de diafragmas.

Este objetivo en particular, es especialmente propenso a lo sucedido, puesto que el cuerpo principal, dónde quedan fijados los componentes del objetivo, es de material plástico que no resiste bien los impactos, sobretodo los laterales.

Para recuperarlo, se procedió a la reparación del elemento de anclaje, que sustenta el cuerpo del objetivo.

Hongos en lente Carl Zeiss Sonnar

Saber con certeza cuando aparecerán hongos en una lente o cuando no ocurrirá, es casi imposible, pero lo que sí sabemos con certeza, es que preservarlos de la humedad y la oscuridad total y absoluta, son buenas prácticas para llevar a cabo y evitar en todo lo posible que ocurra.

En el caso de que ya hayan aparecido, actuar con diligencia es crucial, puesto que los hongos no sólo aparecen y yacen sobre la lente, afeándola y restando calidad a la imagen obtenida, si no que con el tiempo, afectan y terminan por destruir, el recubrimiento anti-reflectante de la lente, con todas las consecuencias que esto tiene. Tanto es así, que incluso en las lentes sin recubrimiento, los hongos llegan a hacer mella sobre la superfície de la lente.