YASHICA-MAT

Cámara TLR, de doble objetivo, Yashica-Mat, de Formato Medio (6x6).


Una perfecta opción, de muy alta calidad, para la fotografia de Formato Medio, con negativos de formato 6x6.

Arrastre de película automatizado (de ahí su nombre), que detecta el comienzo de la película y se sitúa automáticamente en el lugar exacto, para realizar la primera exposición.

Excelente óptica Yashinon, de 75mm y f:3.5, de muy alta calidad, que proporciona unos excelentes resultados y unos negativos muy definidos y contrastados.

AGFA ISOLETTE I

Agfa Isolette I
La Agfa Isolette es una cámara compacta y plegable, mediante fuelle, de Formato Medio. Una muy buena opción para poder aprovechar las ventajas de este formato, sin acarrear una cámara pesada y de grandes dimensiones.

Este modelo en concreto de Isolette, es el modelo I. En este caso, cuenta con una lente Agfa Agnar de 85mm y f:4.5, que es la más modesta, de todas las lentes que montaron estas cámaras (montaron lentes Agnar, Apotar y Solinar, siendo ésta última la de mejor rendimiento), pero no por ello, una opción a no tener en cuenta, ya que incluso ésta, ofrece una calidad más que aceptable.

Canon Canonet 28

Canon Canonet 28
La Canon Canonet 28, es una versión económica y destinada al fotógrafo aficionado, o para usar en esos días, que uno no quiere preocuparse mucho o no hay tiempo para dedicarle a la cámara.

Sus reducidas dimensiones y su ligereza, la convierten en una herramienta muy fácil de llevar y de usar.

Su óptica Canon, de40mm f:2.8, le otorgan muchos éxitos y unos excelentes resultados.

El efecto "flare"

Ejemplo de efecto flare.
Foto: Catalá Roca.
El efecto llamado "flare" (del inglés "llamarada"), se produce en una fotografía, cuando parte del haz de luz que entra en el objetivo de la cámara, se refracta al atravesar las diferentes lentes que lo componen y rebota en las paredes del interior del cuerpo del objetivo.

El efecto de refracción del haz lumínico, se produce justo en el momento de atravesar el cristal de las lentes y parte de ese haz, se desvía de su trayectoria inicial. Los haces de luz que se proyectan sobre la superficie interior del cuerpo del objetivo, se reflejan y "rebotan" de forma repetida, entre ésta y las lentes que hay en el interior del objetivo.

Esta reflexión, se repite de forma infinita, hasta que las pérdidas producidas después de cada reflexión, llegan a hacer desaparecer el haz.

Este efecto, produce una pérdida de contraste en la imagen captada y se acentúa más, cuanto mayor contraste exista en la escena a fotografiar. Puede verse muy claramente, en los contraluces y la pérdida, total o parcial, del contorno de las figuras.

ZEISS IKON Contessa LKE

Zeiss Ikon Contessa LKE - Vista general
La Zeiss Ikon Contessa LKE, sin lugar a dudas, una pequeña gran cámara. Presentada en Alemania, en 1963 y comercializada hasta 1965, se consideró como una cámara elegante y fiable.

Las cámaras Zeiss Ikon, estaban dotadas por fantásticos objetivos de Carl Zeiss, de fama y reputación mundial indiscutibles, Las lentes Carl Zeiss, eran usadas por prestigiosas cámaras como Hasselblad o Rollei. Este hecho, aportaba un "plus" de calidad en este tipo de cámaras.


Esta cámara está dotada de una óptica no intercambiable Carls Zeiss Tessar, de irrefutable reputación. El objetivo, cuenta con telémetro, de imagen espectral central, de color blanco. El obturador es PRONTOR, garantía de calidad y de un excelente funcionamiento.

AGFA PARAMAT

La AGFA PARAMAT es una cámara que fue destinada, al usuario aficionado a la fotografía, que o bien no poseía los conocimientos mínimos necesarios, para el dominio de una cámara profesional o bien, deseaba un uso rápido de la cámara, sin grandes complicaciones, para encuadrar y disparar, sin más dilación. Esta cámara fue presentada en 1963, como mejora y perfeccionamiento de la anterior Agfa Parat, añadiéndole un fotómetro de célula de selenio, asociado a una automatización total de la exposición.

YASHICA ELECTRO 35

Yashica Electro 35 de 1966
La Yashica Electro 35, fue presentada en 1966 y es una cámara que se hizo muy popular, debido a su gran calidad de construcción, su excelente óptica y su facilidad de uso, ya que estaba destinado a un público aficionado, pero exigente en los resultados.
A diferencia de los tiempos en los que estamos, antes, las cámaras destinadas a un público aficionado, no profesional, contaban con un excelente acabado, la calidad de los componentes era muy alta y las ópticas, aunque normalmente no intercambiable, era de una calidad excelente, como ocurre con la cámara que tratamos.

Gossen Profisix

Sin duda, uno de los mejores fotómetros que tengo o por lo menos, con el que más me siento identificado y encuentro más cómodo.

Evidentemente analógico y con las siguientes características:
  • Medición de luz incidente y reflejada.
  • Compensación de exposición a través del anillo exterior del dial.
  • Escala de medición para cine.
  • Escala de velocidad de obturación, de 8h a 1/4000s.
  • Valor f: de 128 a 0,7.
  • ISO: 0,8 (DIN 0) a 100.000 ASA (DIN 51).
  • Alimentación por pila de 9V.
  • Totalmente ajustable y con posibilidad de calibrar de forma fácil.

Fotómetro Polaris

Mi único fotómetro digital que tengo, es un Polaris.

Cierto, que a priori podemos pensar, que no es un gran fotómetro, pero si no nos dejamos influenciar por su precio tan económico, no nos daremos cuenta de ello.

Primero, destacar su diseño ergonómico, fácil e intuitivo, con una pantalla muy clara, ligero y práctico.

Sus funciones son:

Gossen Sixtino 2 - El pequeño gran fotómetro


Mucho antes de tener los pequeños fotómetros de Voigtländer, como el VC y el VC-II o el Sekonic L-208 y de no encontrarme del todo a gusto, con los pequeños Leicameter de Leica, usé durante mucho tiempo, el fotómetro Sixtino 2 de la prestigiosa marca Gossen, que bajo mi modesta opinión, siempre ha sido una de las mejores.

Como dice el título de la entrada, un pequeño gran fotómetro, ligero y muy preciso. Es cómodo, se puede usar con una sola mano, no molesta en el bolsillo de la bolsa de la cámara, la chaqueta o del pantalón y no usa pila (eso le puede jugar en su contra).

Capaz de medir luz incidente, a través del difusor blanco mate incorporado, a modo de lámina corredera escamoteable y evidentemente, luz reflejada.



Es un fotómetro de célula de Selenio. Eso quiere decir, que la aguja de este fotómetro, actúa cómo voltímetro, que en realidad, mide la corriente generada la célula de Selenio, al incidir la luz sobre ella. Podemos decir, que en realidad se trata de un voltímetro y una placa fotovoltaica. El gran problema es, que estas placas de Selenio, con el paso del tiempo, pierden la capacidad de generar corriente eléctrica y se "agotan", dejando de producir la corriente necesaria para generar el campo magnético, que mueve la aguja del medidor y por consiguiente, la inutilización del fotómetro.

Como siempre me gusta encontrar algún defecto, por leve que éste sea, decir que como cualquier fotómetro analógico, que cuente con sólo una escala, en escenas con baja iluminación, cuesta un poco obtener una buena exactitud de la lectura de la exposición, si pretendemos afinar mucho. Esto puede ser un problema, si usamos película positiva en color (diapositiva), con la que una desviación de 1/3 del valor de exposición, puede arruinar nuestra foto.



Sin lugar a dudas, si tenemos la oportunidad de usar un Sixtino 2 en buenas condiciones técnicas, seguro que no defraudará a nadie.

Vivitar Serie 1, 35-85mm f:2.8


Reconozco que no soy partidario de los objetivos zoom y en el 90% de mis fotos, utilizo lentes de focal fija, por su superior calidad, luminosidad y el elevado rendimiento óptico que ofrecen.
Los mecanismos, partes móviles de los objetivos zoom y los diseños con mayor número de elementos, dejan en inferioridad óptica a estas lentes, frente a los “sencillos”, pero más efectivos, objetivos de focal fija, con menos partes móviles expuestas a desajustes y menos elementos.
Hay pocos objetivos zoom, que me llamen la atención, pero con el Vivitar Serie 1, 35-85mm f:2,8, me veo obligado a hacer una excepción.